Capítulo 1: Su Majestad ha Despertado.

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Sentí algo suave tocar mis labios.

Mi conciencia volvió lentamente, me siento pesado, como si mi cuerpo fuera de plomo, solo quiero seguir durmiendo, ¿dormir?, oh, claro, estaba durmiendo, me había desmayado...mmm, solo quiero dormir, dormir más.

Olvidar, quiero olvidarlo todo, pero también quiero abrir los ojos, saber que es esa suavidad que roza mis labios.

Me siento bastante reacio a abrir los ojos, todo me dice que me sumerja nuevamente en la maravillosa sensación de no pensar nada, si, tal vez solo debería volver a dormir.

Entonces, volví a sentir esa sensación suave sobre mis labios, está vez era más pronunciada, un toque delicado, lleno de calor, mi nariz captó el dulce olor de las rosas, atravesando mis fosas nasales con fuerza y suavidad hasta instalarse en mi memoria con un irresistible toque adictivo.

En contra del persistente susurro que me instaba a permanecer dormido, como una voz que me susurraba al oido, abrí lentamente mis ojos, recuperando poco a poco la movilidad de mis extremidades antes inertes, mis sentidos volvieron a extenderse, era casi como si antes ni siquiera pudiera escuchar ni sentir nada, hasta que abrí los ojos.

Parpadee un par de veces, acostumbrandome a la fuerte luz que entraba desde el gran ventanal con forma de cúpula en el techo de la habitación.

No estaba en mi cuarto, no expondría mi privacidad de esta forma, pero de nuevo, esperaba las frías paredes blancas más que mi habitación.

Miré de reojo los alrededores, las paredes estaban hechas de mármol blanco pulido, las sabanas azules parecían tejidas a mano, confeccionadas con las mejores telas, no recuerdo haber remodelado mi hogar, mucho menos comprar tales cosas caras, por no hablar de llevarlas fuera de casa.

De entre todo esto, lo que más me llamó la atención fueron las gemas llenas de luz que me devolvieron la mirada de frente, ojos verde esmeralda que parecían llevar un hechizo sobre ellos, su cabello largo era de un gris azulado que aumentó su encanto, parecía suave al tacto, su color único le brindó un toque exótico que hizo relucir su piel lechosa, esos ojos como gemas que lo miraban, sus pequeños labios finos y rosados atrayendo mi atención con un efecto magnético, ella era absolutamente hermosa.

Una belleza ingenua y juvenil, con toques maduros sobre ella que la hacían ver mayor, pero no totalmente madura.

La mujer se inclinó sobre mi cuerpo en la cama, presionando ambos brazos a los costados de mi cabeza, lo que dejaba poco espacio entre nuestros rostros, puedo asumir que fue su beso lo que me despertó.

Sus ojos verde esmeralda reaccionaron al verme despertar, su rostro una vez tranquilo se tiñó de un nuevo matiz, sorpresa escrita en todo su rostro.

Levantando mi brazo derecho, ahueque su mejilla con mi mano, su piel resultó como la de un bebé, suave y esponjosa al tacto, se sentía bien tocarla, y ella era como esa mujer que rondaba mis sueños desde la niñez.

Si, definitivamente esto era un sueño, uno que nunca se sentía bien dejar, pero un sueño.

Era la única manera en la que podía explicar mi situación actual de forma lógica, no me desagradaba en lo más mínimo, incluso si sabía que despertaría eventualmente, porque me brindaba algo con lo que distraerme.

"¿Eres tú la que me despertó de mi letargo?"

Las palabras salieron por si solas, no tuve que pensar en ellas, pero la reacción a dichas palabras no fue lo que esperaba, su rostro mostró duda, sorpresa, incredulidad y...temor.

¿Era a mi a quien iba dirigido ese temor?

No lo entiendo.

Ella se apartó rápidamente de mi mano, pánico escrito en su hermoso rostro mientras se alejaba, ofreciendo una profunda reverencia en cuanto se alejó. "¡Por favor perdone mis faltas, su majestad, yo solo...!" Su voz sonó fuerte al principio, decayendo lentamente hasta apagarse mientras apretaba ambos puños, la impotencia la invadio, incapaz de decir nada para justificarse, pegó las manos contra su cintura y apretó sus delicados dedos en puños, pequeñas lágrimas formándose en las esquinas de sus ojos debido a la impotencia.

El Rey Maldito.Des histoires addictives. Découvrez maintenant