Aula 12

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Eli nunca creyó en el amor.
Para él, la escuela era una rutina gris: tareas, exámenes y el timbre que marcaba su libertad. Nada de dramas, promesas, ni confesiones cursis.
Pero todo cambió el día que llegó Ian.

El profesor de Historia golpeó la puerta del aula y entró con un chico detrás. Alto, cabello oscuro cayendo sobre sus ojos, mochila negra y auriculares colgando del cuello. Su uniforme mal abrochado, su mirada distraída.

—Clase, este es Ian, viene de otra ciudad —dijo el profesor, como si eso bastara para explicar algo.

Ian escaneó el salón. Sus ojos se detuvieron en Eli. Y entonces pasó algo raro: Ian sonrió, apenas, como si ya supiera algo de él.

—Siéntate donde quieras —ordenó el profesor.

Ian caminó directo hacia la banca vacía junto a Eli. Se sentó sin decir nada. Sacó un cuaderno negro, lo abrió y comenzó a dibujar garabatos que Eli no alcanzó a ver.

A Eli le temblaron las manos. No sabía por qué. No entendía nada.

—¿Qué miras? —preguntó Ian de pronto, sin levantar la vista.

Eli se puso rojo.

—Nada... —murmuró.

Ian soltó una risa suave, casi inaudible.

—Tranquilo. No muerdo —susurró, y sus ojos se encontraron.

Eli sintió que el corazón le daba un golpe en las costillas.
Tal vez el amor no era de películas. Tal vez era real.
O tal vez Ian era solo un misterio que estaba a punto de volver su vida un desastre... del que no querría escapar.

Un segundo para enamorar Stories to obsess over. Discover now