Capítulo 1 - Cuando el sol baja, el ritmo sube [Editado]

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El aire todavía estaba caliente cuando el auto de Tsubakino se metió por las calles estrechas de Makochi, alejándose del ruido de siempre para entrar a un callejón escondido donde la vibra se sentía completamente diferente. Por las ventanas abiertas entraba un olor dulce que mezclaba perfume, humo de cigarro y algo más que ninguno de los dos chicos en el asiento trasero lograba identificar. Nirei miraba todo con curiosidad por la ventana mientras que Sakura intentaba contenerse para no preguntarle a Tsubakino por décima vez a dónde demonios los estaba llevando.

—Relájense, babies —dijo Tsubakino con una sonrisa de lado mientras giraba el volante—. Esta noche van a descubrir lo que es vivir, así que confíen en atashi.

Ni Nirei ni Sakura tenían idea de a qué se refería con eso. Habían aceptado ir solo porque Tsubakino insistió tanto, y con un brillo tan intenso en los ojos, que fue imposible decirle que no. Tampoco ayudaba que cuando le preguntaban a dónde iban solo respondiera cosas como "es una sorpresa" o "su cuerpo me lo va a agradecer después", por lo que terminaron atrapados en ese viaje hacia lo desconocido con los nervios de punta.

Todo cambió por completo en cuanto giraron la esquina y la música sonó con fuerza a través de las ventanillas bajas, trayendo un ritmo pesado que hacía vibrar los cristales del auto mientras las luces de neón iluminaban la acera, donde la gente bailaba y bebía en plena calle. 

El auto se detuvo por fin frente al tumulto y desde los altavoces exteriores se escuchaba la letra de la canción: "Salió el sol Cuerpo bronceado y sus amigas buscaban acción (all the sexy) La canción ...", con la multitud moviéndose al ritmo de la música que retumbaban desde las bocinas de los alrededores.

—¿Qué es este sitio? —murmuró Sakura al bajarse del coche, mirando a todos lados con los ojos muy abiertos.

—Bienvenidos a Furin —anunció Tsubakino, dándose una vuelta exagerada y elegante sobre sus tacones—. Es mi lugar favorito en todo Japón porque porque la verdadera fiesta empieza en cuanto se oculta el sol.

Nirei se quedó callado, completamente hipnotizado por lo que veía. Sus ojos iban de un lado a otro mirando cómo la gente movía las caderas al ritmo del beat con una actitud muy relajada y expresiones llenas de sudor y risas. Había una vibra libre, intensa y muy viva en el ambiente que no sabía cómo explicar, pero que le aceleraba el pulso.

Tsubakino los guio por un pasillo que abría a una pequeña plaza decorada con guirnaldas y luces de colores donde un grupo grande bailaba sobre el pavimento. Hombres y mujeres bailaban en la pista, moviéndose al mismo ritmo y siguiendo el compás de la música.

—¿¡Pero dónde nos metiste!? —insistió Sakura con la voz un poco alterada por los nervios, sintiéndose como un alienígena en ese lugar.

¿Qué te parece?—le contestó Tsubakino con una sonrisa pícara—. Relax, aqui nadie muerde... a menos que tú se los pidas.

Nirei miraba a todos lados, abrumado por las luces de colores y la cantidad de gente amontonada, mientras de fondo se escuchaba la voz del cantante a través de los altavoces: "Ella baila hasta sola... como grande mueve la cola... La da en pique y la vuela con rola..."

¿Nos trajiste aquí para...? —empezó a decir Sakura, sin animarse a terminar la frase.

—Para que se relajen de una vez —lo interrumpió Tsubakino, dándose la vuelta sobre sus tacones—. Para que suelten todo el estrés de la semana y se dejen llevar, y sí, eso significa que les toca bailar, pero primero miren y aprendan cómo se hace.

—¡¿Y qué clase de música es esa?! —exclamó Sakura, bastante escandalizado por el ritmo.

—Latina —respondió Tsubakino con una sonrisa—. Es el mejor ritmo para bailar pegado, y esta noche ustedes dos lo van a comprobar.

Sakura abrió los ojos de par en par al escucharla, completamente escandalizado por el comentario y sintiendo cómo el calor le subía a la cara, pero Tsubakino, sin darle tiempo de hablar, lo tomó con fuerza de las manos y lo arrastró de inmediato hacia la pista improvisada mientras Nirei dudaba un segundo antes de caminar detrás de ellos.

Al principio todo fue pura vergüenza. Sakura se movía tieso como si tuviera una tabla amarrada a la espalda, mirando hacia el piso con las mejillas completamente rojas y los brazos torpes. Tsubakino, en cambio, se movía con una naturalidad envidiable, dejando que cada nota la guiara mientras le enseñaba a Sakura a marcar el ritmo con la cadera y a soltar las piernas para que dejara de pensar tanto.

De fondo, la letra seguía sonando en las bocinas: "Y yo quiero saber cómo es que baila la Julieta... Julieta baila sexy con la mano en la cabeza..."

—No bailes pensando con la cabeza —le corrigió Tsubakino, poniéndole una mano en el pecho—Solo sigue el ritmo, no están difícil.

Nirei se quedó un momento observando en silencio. No tenía idea de cómo dar los pasos, pero se le daba bien poner atención, así que empezó a imitar los movimientos de la gente a su alrededor para seguir el compás. Poco a poco, el ritmo se le fue metiendo en el cuerpo y empezó a sentir una mezcla extraña de curiosidad y emoción que lo hacía querer moverse más.

Tsubakino notó el cambio, le dio una palmadita aprobatoria a Sakura para dejarlo libre y se acercó a Nirei. Lo tomó con suavidad de la cintura para empezar a guiarlo.

—Tú sí que le agarras rápido el modo —le susurró al oído, acercándose un poco más mientras se movían juntos—. No lo pienses tanto, solo déjate llevar.

Y Nirei lo hizo. Dejó de preocuparse por la vergüenza y empezó a sentir la música de verdad, disfrutando de la sensación de dejarse guiar, de la vibración del suelo bajo sus pies y de la calidez del ambiente que se le subía por las piernas.

Lo que Nirei no sabía era que alguien lo estaba observando con mucha atención desde hacía rato.

Apoyado contra una pared medio oculta por la sombra, un chico miraba la escena en completo silencio. Su ojo fijo seguía cada movimiento de la cintura de Nirei ahora que empezaba a soltarse, deteniéndose de vez en cuando en sus labios entreabiertos y en esa expresión que mezclaba perfectamente la timidez con la emoción de estar descubriendo algo nuevo.

No hizo ningún movimiento para acercarse, se quedó inmóvil, observando desde la penumbra cómo Nirei se dejaba llevar por el ritmo. Suo no solía interesarse por alguien, pero ver la timidez de Nirei transformarse en ese espacio lleno de música y sudor provocó algo en él que hacia que no pudiera apartar la vista. Se acomodó el parche del ojo en silencio, con una sonrisa ligera.

La noche apenas estaba empezando.



✨ ¡Oficialmente comienza la edición de mis historias de Suo x Nirei! Estoy muy emocionada de darles un pequeño retoque y espero no tardar mucho para traerles nuevos capítulos. 

Nos leemos 💖

Ritmo latino AU[Suo x Nirei]~EditandoStories to obsess over. Discover now