⋆ Único ⋆

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⋆ Hannie bottom
Minho , hyunjin , Félix top
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Desde el principio de los tiempos, los cielos y los infiernos han existido en un equilibrio inestable. Mientras los ángeles velaban por la pureza, los demonios reinaban en la oscuridad del deseo y la tentación.

Y en medio de ambos mundos… nació Jisung.

No era un ángel cualquiera. Era uno de los más jóvenes y hermosos, con alas pequeñas aún en crecimiento, de plumas suaves como nubes recién formadas. Tenía ojos de luna llena y un rostro tan sereno que incluso los coros celestiales se silenciaban cuando lo miraban. Inocente, curioso, y ajeno por completo a los pecados del mundo, Jisung pasaba sus días cuidando flores del Edén y aprendiendo canciones para sanar corazones rotos.

Pero esa pureza... brillaba demasiado.

Tan intensamente, que fue vista desde abajo.

En lo más profundo del inframundo, en cámaras talladas con fuego y piedra, tres demonios despertaron al mismo tiempo. No por casualidad. Habían sentido su luz. Su olor. Su alma nueva. Y los tres, sin hablarse aún, comenzaron a ascender.

Hyunjin fue el primero en manifestarse. Un demonio de belleza impía, con cuernos que curvaban hacia atrás como los de un ciervo oscuro y ojos color escarlata. Se alimentaba de deseo, y su especialidad era la seducción lenta, como el veneno de una flor. Le bastó una mirada a la imagen del ángel para jurar: "Quiero hacerlo mío. Quiero que tiemble bajo mi lengua."

Minho, en cambio, era más viejo. Más callado. Su presencia era como un muro impenetrable: poderosa, dominante. Le gustaba poseer, no compartir. A sus pies caían los pecadores más tercos, y él los doblegaba sin una palabra. Cuando vio a Jisung, algo en su interior, que llevaba siglos dormido, se removió. "Es mío. Nadie más lo tocará."

Y Félix… era el más joven de los tres, pero también el más retorcido. No usaba la fuerza ni la seducción: usaba ternura falsa, palabras dulces, caricias suaves que escondían un fuego cruel. Su especialidad era hacer que te entregaras por amor… y entonces consumirte por dentro. "Oh, pequeño ángel… haré que vengas por voluntad propia."

Los tres demonios comenzaron su ascenso. Por separado, claro. Pero el cielo no los recibiría sin obstáculos.

Jisung, por su parte, jamás había bajado del cielo. Ni una vez. No conocía la Tierra. Solo la contemplaba desde los bordes de las nubes, preguntándose por qué los humanos lloraban tanto, por qué el mundo parecía doler… y qué se sentía tener el corazón agitado.

La curiosidad fue su perdición.

Una tarde tibia, mientras los demás ángeles cantaban, Jisung bajó solo por el borde de una cascada celestial. Las plumas de sus alas se mojaron al descender y su túnica blanca se pegó a su piel como una segunda piel brillante. Llegó a un campo florido en la Tierra, uno oculto del mundo humano. Allí, se arrodilló, tocando una amapola con sus dedos suaves.

Fue entonces que la sintió.

Una presencia detrás de él. Ardiente. Seductora.

—Qué tierno eres —susurró una voz—. Nunca había visto un ángel tan... tocable.

Se giró asustado.

Hyunjin lo miraba desde la sombra de un árbol, con su cabello negro flotando como humo, y una sonrisa torcida que mostraba apenas sus colmillos.

—¿Quién… eres? —preguntó Jisung, dando un paso atrás.

—Tu primer deseo —respondió él, acercándose—. Y si me dejas, también seré tu primera caída.

⋆ Lindo Angel ⋆Histórias para pegar e não largar. Descubra agora