Realmente, desde niño, nunca supe si iba a lograr amar a alguien.
Nunca había querido a nadie, no hablaba con nadie ni me acercaba a nadie. Siempre pasaba solo.
Hasta que llegó él.
Un chico de cabello morado, ojos azules, alto y muy lindo.
¿Cuál era su nombre? Choi Su-bong... o mejor conocido como Thanos.
Nunca me fijé en él cuando llegó a la escuela.
Cuando realmente lo noté fue el día en que golpeó a uno de los niños que me hacían bullying.
(Flashback)
Solo me cubría el rostro mientras me pegaban. Siempre lo hacían, pero yo sabía que si los golpeaba o intentaba hacerlo, me harían todo multiplicado por dos.
Así que no me defendía.
Sentí que los golpes se habían detenido. Bajé lentamente los brazos y miré hacia arriba, encontrándome con unos hermosos ojos azules mirándome.
El chico se pasó una mano por el pelo y me ofreció la mano.
-¿Estás bien? -preguntó el chico de cabello morado.
Me quedé un rato mirándolo, para luego sonrojarme.
-S-sí... gracias -dije, mientras le tomaba la mano y me levantaba.
-¿Quieres que te lleve a enfermería? Se ve que te pegaron muy fuerte.
-N-no, no te preocupes. Estoy bien. Siempre hacen esto... así que me acostumbré.
-¿Y no tienes a nadie que te defienda? Ya que tú no puedes...
Me sonrojé de nuevo y respondí:
-Sí me sé defender... solo que sé que si lo hago me van a golpear peor.
Pero, respondiendo a tu pregunta, no... no tengo a nadie. Ni siquiera tengo amigos.
-Mhm... bueno, entonces desde ahora eres mi amigo.
Me llamo Choi Su-bong, pero dime Thanos.
Me quedé callado un momento, pero luego le sonreí.
-Yo me llamo Nam-Gyu.
-Bonito nombre -dijo Thanos mientras me sonreía.
(Fin del flashback)
Desde ahí sentí que mi vida cambió.
Al principio, sí pensaba en Su-bong solo como amigo... aunque después, cuando ya llevábamos unos dos años de amistad, me empezó a gustar.
Simplemente lo empecé a ver con otros ojos.
Aunque rápidamente me quité esa idea de la cabeza.
No podía ser gay.
¿Qué diría mi madre? ¿O peor aún... qué diría mi padre?
No sabía si me aceptarían o no. Y, aunque sabía que a Su-bong posiblemente no le importaría, también tenía miedo de decírselo.
Tanto miedo, que a la única que se lo conté fue a una de mis amigas, Semi, a quien conocí después de Thanos.
Ella me dijo que me aceptaba tal y como era, que esas cosas no le importaban, y que estaba segura de que mis padres tampoco me rechazarían.
Intenté decírselo a mis padres, pero... simplemente no pude.
¿La razón? Mis padres se divorciaron.
Así que aquí estamos.
Después de tres años enamorado de Thanos, decidí confesarle a mi mamá -o madrastra- que me gustan los chicos.
(Narrador omnisciente)
Nam-Gyu bajó de su cuarto y fue a la cocina. Notó que su madrastra estaba ahí.
Estaba nervioso, incluso temblaba.
Intentó calmarse un poco y dijo, con voz temblorosa:
-Seon-nyeo... ¿te puedo contar algo?
Seon-nyeo se dio la vuelta y lo miró a los ojos, sonriendo.
-Al fin decidiste decírmelo... créeme, ya se los pregunté a los dioses y me dieron lo que quieres decirme...
Nam-Gyu la miró, confundido.
-Es broma, mi niño... solo quería asustarte. Y dime, ¿qué es lo que me quieres decir?
-A mí me... -tomó una pausa, intentando respirar- ...me gustan los hombres.
Seon-nyeo se quedó callada unos segundos, para luego soltar una risa suave.
-¿En serio eso era lo que me ibas a decir? Pensé que era algo más grave, por cómo actuabas.
Nam-Gyu se calmó un poco y se acercó.
-¿Y... me aceptas?
-Claro que sí, mi niño -dijo mientras lo abrazaba-. Que te gusten los chicos no cambia en nada la forma en que te veo.
Yo siempre te voy a amar.
Nam-Gyu también la abrazó, muy fuerte.
-Te quiero... mamá.
Seon-nyeo lo separó del abrazo, un poco sorprendida.
-Es la primera vez que me dices mamá...
-¿Te molesta? -preguntó Nam-Gyu, nervioso.
-Claro que no, mi niño... -dijo, volviendo a abrazarlo-. Ahora ve a sentarte a la mesa, que el almuerzo está listo.
Nam-Gyu se separó de ella y fue a sentarse.
Seon-nyeo se sentó también... y empezó a reírse fuerte.
-¿De qué te ríes? -preguntó Nam-Gyu, extrañado.
-Mi niño... ¿por qué tenías tanto miedo de contarme eso?
Recuerda que tu mamá y yo estamos saliendo... y somos dos mujeres -dijo, intentando contener la risa.
Nam-Gyu se sonrojó y miró para otro lado.
-Mierda... no lo pensé muy bien, la verdad -dijo, riendo.
Esa noche, cuando llegó Mi-nyeo, Seon-nyeo y Nam-Gyu le explicaron todo.
Nam-Gyu también confesó que le gustaba Thanos.
Mi-nyeo no se sorprendió, ya se lo esperaba.
Después de eso, Nam-Gyu se fue a acostar.
(Narrador Nam-Gyu)
Estaba intentando dormir. De verdad lo intentaba.
Pero cada vez que cerraba los ojos... me lo imaginaba.
Acariciándome el cabello.
Abrazándome.
Diciéndome que era bonito.
Diciéndome que él también me quería.
Y cuando los abría, solo había oscuridad en mi cuarto... y estaba solo.
Me armé de valor, me levanté de la cama y fui a mi escritorio.
Busqué papel, unos cuantos lápices de colores, y empecé a escribir.
Escribí una, dos, tres, cuatro, cinco veces.
Y siempre terminaba arrugando la hoja y tirándola.
Me estaba hartando.
Cuando ya iba a rendirme, escuché una voz a mi lado.
-¿Qué haces despierto, Nam? -preguntó Seon-nyeo, mientras miraba todas las hojas arrugadas.
-Intentaba escribirle una carta a Thanos... pero todo lo que escribo se siente tan vacío.
No sé cómo expresarle cuánto lo quiero...
-¿Quieres que te ayude?
-Por favor...
Seon-nyeo se sentó a mi lado y me explicó cómo debía ser una carta de amor.
Estuvimos como 30 minutos escribiéndola, hasta que al fin lo logramos.
No era la carta más bonita a la vista, pero en ella estaba todo lo que quería decirle a Su-bong.
La dejé sobre la mesa, y luego abracé fuerte a mi madrastra.
-Gracias... de verdad me ayudaste mucho.
-Todo para que mi hijito tenga un novio y sea feliz...
Deberías acostarte ya. Es muy tarde.
Me separé del abrazo y le sonreí.
-Sí, mami...
Me acosté en la cama.
Ella me dio un beso en la frente y se fue a su cuarto.
Estoy tan contento de que al fin me voy a declarar a Su-bong
ESTÁS LEYENDO
『Callarme dolía menos』
Randoméramos almas gemelas, destinados a estar juntos, o bueno, eso pensaba yo...
