El espejo de las serpientes
Hermione Granger no creía en los accidentes mágicos.
No después de siete años en Hogwarts, una guerra mágica y una historia personal salpicada por maldiciones, viajes con giratiempos y hechizos inestables.
Así que cuando el espejo de su habitación de premio anual que compartía con Pansy Parkinson empezó a brillar con una energía antigua en su torre de prefectos, lo supo de inmediato: ese no era un espejo común.
—¿Lo tocaste, Granger? —Pansy Parkinson cruzó los brazos con una ceja arqueada—. No me digas que activaste una reliquia maldita solo por curiosidad.
Hermione, aún de rodillas frente al marco negro tallado con serpientes y runas brillantes, murmuró:
—No lo activé… simplemente lo estudié.
—Ajá y ahora estamos atrapadas en un vórtice mágico. ¡Fantástico tenias que ser del Trío dorado!
Las luces parpadearon, el espejo vibró como si respirara. Y en un segundo, todo se torció.
Un viento sin origen sopló desde el reflejo, el suelo desapareció bajo sus pies y el mundo se volvió una espiral de luz verde.
Y luego... oscuridad.
Hermione despertó sobre una alfombra lujosa, bajo un techo de piedra adornado con un candelabro de hierro forjado.
El dormitorio era similar a los de Hogwarts, pero… no del todo. Pansy estaba a su lado, todavía inconsciente, y cuando abrió los ojos, ambas se incorporaron al mismo tiempo.
—No es nuestra torre —dijo Hermione de inmediato, mirando por la ventana.
Los jardines eran más simétricos, las túnicas colgadas sobre los respaldos eran de un corte más antiguo.
Y sobre el buró… había una edición nueva del Profeta.
—Granger…Hermione esto...—susurró Pansy, mostrando la portada, el año impreso era 1954.
Ambas se quedaron en silencio.
—Hemos viajado en el tiempo —dijeron al unísono.
El despacho de Transformaciones olía a madera quemada y libros antiguos. Allí las esperaba un joven Albus Dumbledore, con cabello cobrizo, bigote perfectamente recortado y una mirada azulada astuta.
—Sabía que este día llegaría —dijo al verlas entrar—. Las Serpientes siempre reclaman lo que el tiempo les debe.
Hermione frunció el ceño y con ironía dijo:
—¿Usted sabía del espejo? Por supuesto que sabía, siempre lo sabe
—El Espejo de las Serpientes es una reliquia anterior a Hogwarts —explicó Albus, moviéndose entre estanterías polvorientas—. Atrae a quienes tienen un papel que jugar, una conexión con el pasado que aún no se ha escrito. Ustedes, señoritas, no están aquí por error.
—¿Entonces… nos enviaron aquí? ¿Quién? ¿Y por qué? —Pansy se abrazaba los brazos.
—Eso solo el tiempo lo sabrá —respondió Albus, y con un movimiento de varita, les ofreció dos pergaminos—. Para todos los demás, son alumnas transferidas de Beauxbatons. Séptimo año. Y… serán premios anuales.
Hermione lo miró con los ojos entrecerrados y alzó una ceja.
—¿Por qué darnos autoridad tan inmediata profesor?
—Porque deben estar cerca de quienes realmente importan. —Y su mirada se volvió más profunda—. Pero tengan cuidado, no cambien lo que no entienden… ni subestimen a quienes sí pertenecen a este tiempo.
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El espejo de las serpientes
FanfictionGranger tenias que tocar el espejo? - Pansy gruñe Pues no sabía que esto iba a suceder Parkinson - Hermione grita tensa..... Druella x Hermione Walburga x Pansy
