Escena 1

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Seung Tae era el típico chico peligroso:
arrogante, guapo, con una sonrisa cínica y un historial de peleas que tanto los profesores como director fingían no ver.
Caminaba por los pasillos como si el mundo le perteneciera. Todos se apartaban. Todos... menos tú.

Tú eras la nueva alumna. Una chica difícil, con mirada firme y cero tolerancia al ego masculino inflado. Desde el primer día, notaste su presencia: él en su trono de chaqueta negra riéndose de otros como si fueran peones. Él te notó también... Pero no era porque tú intentaras agradarle, sino precisamente porque no lo hiciste.

El primer choque fue en la cafetería. Sin querer (bueno, tal vez un poco queriendo), ocupaste la mesa que él y su grupo solían reclamar como territorio. Cuando llegó con su típica arrogancia, te miro de arriba abajo y dijo:

—¿Tú sabes quién se sienta aquí?
Levantaste la vista, sin inmutarte
—¿Un niño con complejo de rey?

El silencio fue brutal. Nadie hablaba así a Park Seung Tae. Él sonrio, como si no pudiera creerlo.

—¿Tú crees que eres especial o solo tonta?
—Y tú, ¿crees que asustar a adolescente te hace interesante?

Desde ese momento, comenzó el "juego". Él intentaba provocarte a diario: te desafiaba en clases, soltaba comentarios sarcásticos, te hacía bromas pesadas... y tú nunca retrocedías. Al contrario, lo enfrentabas con la misma intensidad, lo que solo lo irritaba y lo intrigaba más.

Con el tiempo, empezó a buscar excusas para hablar contigo. Se notaba que quería ganar, pero tambien quería entender porque eres diferente, ¿Porqué lo veías como algo más que un matón del instituto?

Un día, después de una pelea con otros chicos (él salió victorioso, aunque sangrando), te encontró en la azotea.

—¿No vas a decir que me lo merezco?
—No. Pero te diré que eso no te hace más fuerte.
—¿Y que me hace más fuerte, entonces?
—Aceptar que no necesitas demostrar nada todo el tiempo.

Por primera vez, Seung Tae no tuvo respuesta

Desde ese día, el "matón" y la "chica difícil" empezaron a pasar más tiempo juntos, entre desafíos verbales, miradas intensas, y conversaciones inesperadamente profundas.

Él seguia siendo arrogante, claro. Pero contigo algo cambiaba.

"No me intimidas, Park Seung Tae"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora