Lado A

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Viernes por la noche, unos pasos lentos y cansados suben lentamente por una escalera que pareciera no tener fin. El tap tap tap interrumpe momentáneamente el ruido de las televisiones, de la música y del infeliz que le grita a su mujer. Tap tap tap. Los pasos se detienen, un chirrido metálico indica que la puerta se ha abierto.

Spamton llega a casa.

Llega jadeante, sudoroso y agotado. Pone su gorra, camisola y maletín sobre el perchero de la entrada; no desea verlos el resto del día. Se desabrocha la camisa, se quita los botines y por fin se tira de bruces al viejo sofá de la sala, que unas veces es centro de entretenimiento y otras cuarto de lavado y planchado.

Dios, sí que mataría por una cerveza, se dice. Al menos mataría a Pink. En realidad, no necesitaba demasiados pretextos para querer matar a Pink. Si tan sólo le pagara lo justo por su labor... Pero ya no quería pensar en deudas; en el perro de la señora Condesador que todos los días le ladraba y tres veces a la semana le mordía; en los inútiles que siempre facturaban mal los recibos de la luz y por quienes recibía regaños como si fuese culpa suya. No quería pensar en las calles sucias, en las tuberías que siempre chorrean agua, en los departamentos sin números ni en los bravucones de los barrios.

Era viernes por la noche. Y era hora de ser feliz por un rato.

Encendió el televisor.

ES MOMENTO DE NUESTRA PRESENTACIÓN ESTELAR

¡PRESENTANDO!

¡DIRECTO DESDE TU HOGAR!

¡DIRECTO DESDE TU HOGAR!

¡LLEGANDO!

¡ÉL ES EL NÚMERO 1!

¡LLEGANDO!

¡EL ÚNICO REY!

¡ES LA ONDA Y NUNCA SE ENOJA!

¡LA RECOMPENSA DEL HUEVO SORPRESA!

LA SENSACIÓN DE TU PANTALLA

QUE SIEMPRE TE APANTALLA

¡DÍGANLO CONMIGO, CHICOS!

MR. (ANT) TENNA'S TV TIME!!!

¿Quién necesitaba televisión por cable si después de los infomerciales daban tan buen contenido? Que se fueran al diablo los que decían que esos shows eran para alcohólicos, desempleados o solitarios. El show de Tenna era lo mejor desde el pan tostado.

Amaba su manera de hablar, de moverse, de dar una sonrisa perfecta ante cámara. Su sentido del humor le arrancaba auténticas carcajadas, las únicas que tenía en todo el día y los programas de concursos siempre lo tenían al bordé del sillón ante las sorpresas y giros de trama del programa.

Tenna desbordaba personalidad en cada uno de los pixeles de su rostro y su flamante traje rojo lo dotaba de una llama que hacía arder a la audiencia.

Estar en el programa era uno de sus sueños, pero sus metas no se limitaban a eso. Spamton cerró los ojos y suspiró profundo. Se imaginó a sí mismo en un escenario lleno de luces de colores, siendo ovacionado por el público que coreaba su nombre sin cesar. Se vio caminando por los lujosos pasillos de un estudio de televisión, con voluptuosas asistentes polveando su nariz y revisando su apretada agenda. Abriría de par en par una gran puerta con relieves de oro y ahí le estaría esperando una larga limusina con todo y alfombra roja. Los fanáticos no dejarían de tomarle fotos, cosa que no sería problema usando unas elegantes gafas oscuras, firmaría un par de autógrafos en medio de los gritos y desmayos de los asistentes para finalmente subir al auto y embarcarse en una noche de lujos y desenfreno.

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