En un reino próspero y tranquilo donde reinaba la paz, su gobernador estaba disfrutando su día viendo a sus preciados hijos jugar a ser caballeros de la orden. El menor de sus hijos lo invito a que jugara con ellos, era un joven lleno de luz con una sonrisa que contagia a los demás. Él accedió ya que le gustaba pasar el rato con sus dos hijos, a los que quería mucho. En ese momento en que estaban pasando un lindo momento, el rey empezó a sentir un dolor punzante en el pecho tan brusco que lo hizo desmayarse. Al despertar estaba en cama alrededor de dos enfermeros, estos le dijeron que tenía que hacer reposo para saber bien lo que le había sucedido. El rey siendo algo testarudo no le hizo mucho caso en lo de estar en reposo, ya que para él su prioridad era el reino.
El tiempo transcurrió y estos episodios empezaron a visitarlo con más frecuencia, llegando al punto que ya no estaba cumpliendo bien con sus deberes. En uno de esos días en los que estaba reposando sus hijos lo visitaron.
- Hey, ¿Qué hacen aquí? tendrían que estar estudiando en estos momentos. Le dijo el rey a sus hijos.
- Robert quería venir a verte. Dijo el mayor de ellos ocultando su preocupación.
- ¡PAPÁ!. Gritó Robert y se lanzó hacia la cama de su padre.
-Drake también quería venir. Le dijo a su padre.
-Mentirá, yo quería completar las tareas del día y no molestarte padre. Dijo Drake mintiendo.
-Está bien. Les respondió su padre con tranquilidad.
- Estoy feliz de que vinieran a verme. Continuó diciendo.
- Creo que estoy mejorando, en cualquier día podríamos ir a cazar juntos. Concluyó diciendo para animar a sus hijos.
Ambos príncipes se emocionaron por la noticia que les dio su padre y asintieron con mucha energías, después de un rato de estar con él se despidieron pero Robert hizo un poco de resistencia para no dejar a su padre pero éste le convenció que más tarde podría ir a visitarlo, él asintió y se fueron a terminar sus deberes del día. Y esperando con anhelo la promesa de su padre.
Lastimosamente ese día nunca llegó ya que el rey murió poco después .
El reino entero lamentó la pérdida del rey, ya que era muy querido por sus ciudadanos. Aunque los que más sufrieron fueron la familia real ya que no solo perdieron un gran rey sino también muy buen padre y esposo.
El menor de los príncipes, Robert, no pudo controlar los sentimientos por la pérdida de su padre y al ser imprudente tomó la decisión de escapar del castillo e ir a un bosque cercano para estar solo y que nadie lo molestara. La negligencia de este acto es que él no conocía muy bien el bosque. Drake, su hermano, se percató y avisó a su madre para que diera un aviso a los caballeros y salieran a su búsqueda.
Robert al ver la puesta del sol noto que estaba perdido y no sabia como volver. En la desesperación del momento se chocó con un árbol que hace unos segundos no estaba. Este árbol era diferente a los demás árboles, era mucho más grande que los demás tanto así que los de su alrededor parecían retoños. Este daba comienzo con un pequeño camino que terminaba con una cabaña sencilla. En ella salía un humo por la chimenea con un olor exquisito para Robert, este olor hizo que le gruñera la panza.
Sin tanto titubear y pesando con la panza, se acercó a la puerta de la cabaña para tocarla y pedir algo de comer. Al abrir la puerta salió a atenderlo una anciana con pelos plateados como la luz de la luna, con una verruga tan fea y enorme en el cuello que daba pavor solo verlo.
- Vaya, Vaya ¿Qué tenemos aquí? Dijo la anciana al ver a Robert.
- Disculpe, me he perdido en este enorme bosque. Le dijo Robert a la anciana.
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El Reino de Turrium
FantasyLa historia de un rey yendo a la desesperación y locura ( por el momento, esta en pañales)
