Hace 11 años....
La lluvia caía con fuerza sobre la ciudad de Patolandia, repiqueteando en los cristales del pequeño apartamento donde vivían Donald y Della Duck. Eran jóvenes aún, apenas entrando en la adultez, compartiendo ese diminuto espacio que apenas tenía lugar para sus cosas, pero que rebosaba con la energía salvaje que traían sus sueños vivían en ese lugar debido a que ellos le gustaban tenerse el uno a otro y además no les gustaba mucho la mansión de su tío rico que hablando de este ambos
Habían estado entrenando desde temprano con el Tío Rico para volverse "exploradores responsables", aunque ambos sabían que el concepto de "responsabilidad" era una idea muy flexible cuando ellos estaban involucrados. No obstante, esa noche, la tormenta los había dejado varados en casa, obligándolos a posponer su siguiente viaje.
-¡¿Viste cómo rugió esa bestia en Cataratas Cactus?! -exclamó Della, con una toalla en la cabeza tras la ducha, lanzándose en el sofá con una risa sonora-. Creí que te ibas a desmayar.
-¡Oye! No me desmayé. Me estaba preparando para... contraatacar -respondió él, cruzándose de brazos, fingiendo indignación.
-Ajá... Claro -rió ella mientras lo empujaba suavemente con el pie-. Siempre tan valiente mi hermanito.
Donald sonrió, aunque su corazón dio un pequeño vuelco. Desde hacía meses notaba algo diferente en la forma en la que se relacionaban. Habían sido inseparables desde que eran niños, habían vivido, comido, entrenado, y hasta dormido bajo el mismo techo por años, y sin embargo, últimamente, ciertos silencios se volvían incómodos... y ciertas miradas se alargaban más de lo necesario.
La noche avanzó. Vieron una vieja película de aventuras que Della había grabado en una cinta, comieron palomitas -las últimas del frasco- y se acobijaron bajo la misma manta en el sofá, como lo hacían desde niños. Pero esta vez, Donald podía sentir cómo su corazón latía más fuerte cada vez que el hombro de su hermana tocaba el suyo.
-¿No crees que sería genial si un día... simplemente saliéramos de aquí? -dijo Della de repente, con voz baja-. Sin el Tío Rico, sin la presión, sin que el apellido "Mcpato" pese como un yunque. Sólo tú y yo.
Donald la miró de reojo. Ella hablaba en serio. Y por alguna razón, esa idea se le quedó atorada en la garganta, con una mezcla de emoción y un miedo que no sabía nombrar.
-Suena... perfecto -respondió finalmente, en voz tan baja que apenas fue audible por encima del trueno que sacudió la ventana.
Ella lo miró. Con una de esas miradas profundas, tan suyas. La tormenta iluminó la sala por un instante y, por un segundo, Donald pensó que Della iba a decir algo importante. Algo que cambiaría todo. Pero no lo hizo. En cambio, apoyó su cabeza en su hombro, sin decir una palabra más.
Y él no se movió. No podía.
Más tarde, cuando la lluvia cesó, y el reloj marcaba casi la medianoche, Della ya estaba dormida sobre él. Donald no podía conciliar el sueño. Sentía el calor de su cuerpo contra el suyo, el sonido suave de su respiración, y el leve temblor que todavía dejaba el frío.
No quería moverse. No quería que ese momento terminara.
Y entonces, sin pensarlo demasiado, con el pulso tembloroso, bajó la vista a ella y susurró en voz apenas audible:
-¿Qué estamos haciendo, Della?
Ella no respondió. Dormía profundamente.
Pero Donald sintió que había cruzado un umbral del que no habría regreso.
Y eso lo asustaba
La mañana siguiente amaneció silenciosa. No porque la ciudad estuviera más tranquila, ni porque el mundo se hubiera detenido, sino porque entre Donald y Della... algo había cambiado.
YOU ARE READING
(DONALD X DELLA)NO ME ARREPIENTO DE NADA
Fanfictionhola a todos es la primera vez que hago un fanfic sobre el ship decidí escoger este porque nunca vi fanfics sobre este ship así que si les gusta este tipo de historias ! BIENVENIDOS i ALERTA DE INCESTO 1# DUCKTALES 12/01/2026
