Nueva vida

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Voy conduciendo camino al hospital, voy tarde porque me costó mucho instalar el asiento para bebé que pude comprar ayer en una página de internet.

- Disculpe señorita quisiera saber sobre el estado del paciente Christopher Robles.

- El paciente se mantiene estable, la inflamación persiste, no puedo decirle más, sin embargo puede consultarle para mayor información al doctor a cargo.

- Muchas gracias, aún no puede recibir visitas?

- Sólo dos familiares, pues está en un sector restringido, el horario comienza a las 2.

- Gracias, dije alejándome.

Ayer fue lo mismo, con todo el papeleo se me paso la hora y no pude visitarlo. Tal vez el doctor me permitiría verlo, aunque sea un momento. Justo iba pasando por el pasillo de enfrente.

- Doctor! Disculpe que le grite cada vez que lo veo, pero siempre está lejos, digo disculpándome.

- Está bien, no se preocupe, quiere saber el estado de Christopher?

- Bueno ya me dijeron que la inflamación sigue igual.

- Si es cierto, aún no hay avances, esperemos que su condición cambie en la siguiente semana.

- Hay un tiempo estimado?

- Lamentablemente no, pero no es seguro que la inflamación persista más allá de una semana, es por eso que si mañana no hay ningún cambio, aplicaremos una dosis mayor de medicamentos.

- Puedo verlo?, sé que aún no es la hora, pero a la tarde no sé si pueda venir, hoy vengo por la niña y sé que no es saludable para ella que venga al hospital, por lo menos aún no.

- Cinco minutos, me dijo serio, sígame.

Lo seguí por los pasillos, hasta estar cerca de la habitación 3, en cuanto llegamos el doctor me abrió la puerta y me dejó entrar.

- Sólo cinco minutos recuerda, me dijo antes de salir.

Ahí estaba, no recuerdo mucho su cara, pero puedo asegurar que esta hinchada y con ciertos moretones a su alrededor, tiene una venda alrededor de su cráneo, y muchos cables conectados a su cuerpo, me da miedo acercarme pero no tengo mucho tiempo, debo ser rápida y no abusar de la confianza del doctor, que por cierto aún no sé su nombre.

- Hey! Le digo acariciando suavemente su mano, tu nena estará conmigo, pero te espera, ella y yo te esperaremos, puedes descansar un tiempito, pero no demores mucho si?

Yo sé que no querías esto, pero debes luchar, tu hija es hermosa, y te necesita.

Soy profesora, pero no sé mucho de niños pequeños, le confieso en un susurro muy cerca de su oído, el cual está tapado por la venda, estaré a prueba, para ver si soy apta para cuidar de tu hija, haré todo lo posible para que se quede conmigo, te lo prometo, le dije ya despidiéndome.

Antes de abrir la puerta le digo, - No soy una desquiciada, yo cuidaré bien de ella, tú recupérate si?, es un trato?, yo la cuido y tu luchas.

Salgo de la habitación y me dirijo al sector de pediatría, abro la puerta y me recibe una Ayelén muy despierta, le están dando leche en un biberón pero ella la escupe con su pequeña lengua.

- Vamos pequeña debes comer, le dice la enfermera.

- Hola, le digo en señal de saludo.

- Buenos días señora, necesita algo? Me pregunta confusa.

Sorpresas del destinoWhere stories live. Discover now