CAPÍTULO 1

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Empezó a caminar entre los maizales verdes y altos, arriba de él un cielo azul con nubes pomposas y blancas.

Suspiro aliviado, sintio una sensación en su estómago como las mariposas cuando estas enamorado. Quizás todo fue un sueño, quizá tuvo un accidente y acaba de despertar, todo se ve tan real...

Empezó a caminar donde esta su taller, luego a trotar para luego correr a toda prisa, quiere llegar lo antes posible, su pecho se expande y retrae con cada respiración que da.

Esta cerca, puede ver su taller a unos cuantos metros de él.

[Clack]
Se oyeron las puertas al abrirse, todo esta lleno de polvo como si estuviera abandonado, no se fijo mucho, esta en zonas áridas, el polvo es el mejor amigo de todas las personas que viven ahí... ahí.

Ahora que lo piensa un poco más, no se ha cruzado con otra persona, en todo el tiempo que lleva ahí ni un alma se le ha cruzado, ni animales.
Levantó la vista a un viejo reloj que tiene colgado de una pared y fue verdaderamente extraño, por más que enfoco la vista no pude ver la hora... Y fue en ese momento que despertó...

Abrio los ojos, y jura que se le fue el alma a los pies.

No está en su hogar la Tierra, no, jamás dejó ese planeta, el zumbido que tanto le atormento en todo ese infierno lo está oyendo de nuevo.

Levantó su torso de lo que parecia ser una cama, pieles con pelaje tapaban su cuerpo, esta habitación no se podría comparar con la otra donde lo tuvieron cautivo, grande y espaciosa, con tecnología avanzada, las paredes siguen siendo negras con luces rojas y emitiendo ese zumbido, pero a su lado derecho un gran ventanal.

Salió de la cama, sus pies descalzos tocaron el suelo frío, con cada paso que daba se acerca más al gran ventanal.

—No, por favor no...—susurró con la voz un poco ronca. Rezando porque todo fuera una mala jugada de su mente, incluso si sabe de antemano que eso es imposible.

Se detuvo cuando las yemas de sus dedos tocaron el "vidrio" y se quedó mirando la vista que tiene enfrente; infinidad de superficie rocosa, un cielo verdoso bajo y decenas de naves estacionadas y otras en el aire.

Su cerebro aún no termina de procesar todo, quizás esté disociando cuando dio un pequeño respingo en su lugar al escuchar como la puerta principal se abría, dejando entrar a palabras de Torres; una bestia.

No volteó por miedo a encontrarse con esos ojos que lo ponen nervioso, pero sabe que se acerca a él. Lo puede saber por lo pasos pesados que da.

Y llegó él...

Se detiene a un lado del humano mirando su planeta, la diferencia de altura es abismal, el humano le llega casi al pecho, y ni hablar del cuerpo; el predator tiene la espalda ancha, extremidades grandes que romperian el cráneo de su presa sin problema, su torso tosco lleno de cicatrices, en cambio; el humano tiene un cuerpo flexible y atlético, no llegaría a considerarse delgado, no, sería un cuerpo con una capa de músculos desarrollados por el trabajo pesado.

Pero a un lado del alienígena se mira pequeño, delicado y frágil.

Ninguno dice nada, la atmósfera se torna más tensa e incómoda, bueno, así la persive el humano en cambio el predator no sentía nada fuera de lo común.

En un gruñido bajo similar a unos cascabeles llamo la atención del menor, que por instinto se alejo dando un paso hacia atrás. El predator lo notó, y con su mano derecha toma el cuello del contrario impidiéndole escapar.

Su mano se aprieta lentamente al cuello, pero no lo suficiente para cortarle la respiración, una de sus garras presiona la piel cerca de la oreja, la arrastro dejando un hilo de sangre.

El predator se detuvo, observando la delicada piel, viendo como con un simple movimiento podía causar que el líquido carmesí saliera.

Torres se quedó quieto cundo sintió como las fauces de esa bestia se acerca a su herida recién hecha. Y sin esperarselo una lengua lamio la zona probando su sangre.

Eso lo aterrorizo, empujó al predator, soltandose de su agarre, mientras se cubre la zona con su mano, el predator se quedó quieto, analizándo al humano, observando los ojos cafes llenos de miedo y coraje, y sin decir nada empezó a caminar a la puerta principal.

Dejando solo y confundido al humano que aún observaba la puerta metálica, sin entender la acciones del otro.

Sin saber que aquel ser no le daría la oportunidad de escapar.

ATADOS POR EL DESTINO Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora