Ser niñera no era solo un trabajo.
Para mí, era una vocación.
Desde pequeña supe que quería cuidar, proteger y acompañar a los más pequeños del mundo.
Ahora, a mi edad, soltera, viviendo sola en un pequeño pero acogedor departamento, me dedico a eso a tiempo completo.
Trabajo para Petit Élégance, una agencia exclusiva de niñeras de alto nivel.
Solo las familias más adineradas del país contratan nuestros servicios. Todas las niñeras pasan por filtros rigurosos, evaluaciones psicológicas, entrenamientos en primeros auxilios, idiomas, y hasta modales.
Somos cuidadoras, maestras, confidentes y, a veces, casi parte de la familia... aunque siempre desde la línea profesional.
Yo me acostumbré a los uniformes impecables, a los contratos confidenciales y a las casas tan grandes que parecían museos.
Pero lo que más me gusta es que, sin importar cuántas reglas haya o lo lujoso que sea el entorno, los niños siempre son niños.
Y eso es lo que amo de este trabajo.
Mi celular vibró justo cuando estaba guardando los juguetes después de una larga jornada con los mellizos del piso 21.
Lo saqué del bolsillo de mi uniforme, ese que decía discretamente Petit Élégance bordado en hilo dorado.
- ¿___? - la voz al otro lado era la de Valeria, la coordinadora de asignaciones de la agencia. Siempre hablaba con ese tono rápido pero elegante, como si no tuviera tiempo que perder.
- Tenemos una solicitud especial. Es urgente.
- Claro, dime - respondí, limpiándome las manos en la falda del uniforme.
- La familia Wayne nos ha contratado.
Me quedé en silencio.
¿La familia Wayne?
- ¿Bruce Wayne? - pregunté, como si pudiera haber otra.
- Exactamente. La solicitud fue directa. No quieren entrevistas ni opciones. Te quieren a ti.
Tragué saliva.
- Sabes quiénes son, ¿cierto? - agregó con un dejo de obviedad.
Claro que sabía.
Todos sabían.
Bruce Wayne era prácticamente una leyenda.
Empresario, multimillonario, excéntrico y... complicado.
Lo que no sabía era que en esa mansión había un niño.
Nunca lo había visto en las revistas, ni en eventos, ni siquiera en los rumores de sociedad.
- ¿Un niño? - pregunté finalmente, intentando sonar profesional aunque la sorpresa se me notaba.
- Así es. Solo nos dijeron "el pequeño de la familia". No hay más detalles. La dirección es la misma de siempre: la Mansión Wayne. Empiezas mañana. 8:00 a.m.
Cortó sin más, como si me estuviera asignando una casa común.
Pero no lo era.
No era una casa común.
No era una familia común.
Y, por lo visto, tampoco sería un niño común.
La mañana siguiente llegó más rápido de lo que me hubiera gustado.
Dormí poco, entre la ansiedad, el misterio y la idea de que en unas horas estaría cruzando las puertas de la mismísima Mansión Wayne.
Me puse el uniforme más impecable que tenía, recogí mi cabello y respiré hondo frente al espejo.
ESTÁS LEYENDO
Damian and the Dinosaurs | Damian Wayne x tn
FanfictionUna joven niñera dedicada, es contratada por la familia Wayne para cuidar al hijo del reservado y exigente doctor Damian Wayne. En una mansión marcada por el control y la distancia emocional, ___ no solo deberá ganarse el corazón del pequeño... sino...
