Capítulo 1: La primera semana

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Grecia olía a sal, a piedra caliente, y a lavanda seca. No lo supe hasta que puse el pie en el andén de la estación de tren en Tesalónica, con la mochila colgándome del hombro y las manos aún temblorosas por el vuelo. Era la primera vez que salía de casa sola, y aunque había pasado semanas diciéndole a mi madre que estaría bien, no estaba tan segura.

Yo no venía buscando amor. Venía buscando libertad.

La universidad de verano empezaba en tres días, y me había matriculado más por la beca que por verdadero interés. Arqueología clásica. Sonaba bonito en el correo electrónico que me habían enviado, pero en realidad apenas sabía distinguir una columna dórica de una jónica. Solo quería desaparecer un rato, tener algo mío, aunque fuera efímero.

Tomé un taxi hasta el pequeño apartamento que había alquilado en el casco antiguo. Al llegar, la casera —una señora bajita con ojos redondos como aceitunas negras— me recibió sin una palabra de inglés. A señas, me explicó cómo abrir la puerta y dónde dejar la basura. Sonreía mucho, así que me sentí en casa.

Esa noche salí sola por el barrio. Las calles eran estrechas, empedradas, con casas blancas y persianas azules. A cada esquina, un gato. Me senté en una terraza casi vacía, pedí algo que no supe pronunciar y me puse a escribir en mi cuaderno. Siempre escribo cuando estoy nerviosa.

Entonces lo vi.

Él no me miró al principio. Estaba en la mesa de enfrente, con una copa de vino y un libro abierto. No era particularmente guapo, no de esa forma que se nota de lejos. Pero tenía algo. Quizá era la calma. Parecía estar cómodo con el mundo. No con el libro, con el mundo.

Y yo no. Yo estaba a mil kilómetros de todo lo que conocía.

Él levantó la vista y nuestras miradas se cruzaron. Solo un instante. Yo aparté la vista. Siempre hago eso.

Pagó su cuenta y se fue sin mirar atrás. Yo lo observé hasta que dobló la esquina.

No sabía su nombre, pero su presencia me había dejado una especie de eco en el pecho. Como si de repente el aire fuera distinto.

A pleno solTahanan ng mga kuwento. Tumuklas ngayon