Capítulo 1: Clases extra

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Byakuya Ishigami no esperaba volver a las aulas, mucho menos como profesor sustituto. Había dejado atrás la docencia para trabajar como investigador en el programa espacial, pero tras una pausa indefinida en su proyecto con JAXA, aceptó la oferta temporal de impartir inglés en la Universidad de Tokio. Lo hizo por necesidad... y un poco por Senku.

Senku no era su hijo biológico, pero sí el hijo de sus mejores amigos. Cuando quedaron huérfanos, Byakuya se convirtió en su tutor legal. Ahora que el muchacho ya era un joven brillante e independiente, él intentaba reconstruir su propia rutina. Las clases le ofrecían una estructura, una forma de mantenerse ocupado sin perder el norte. Hasta que lo notó.

Un estudiante asistía a sus clases... sin estar inscrito en ellas.

Al principio pensó que era coincidencia, luego una travesura pasajera. Pero aquel joven seguía apareciendo, puntual, sentado al fondo, anotando cada palabra. Sabía quién era: Asagiri Gen, la celebridad, el ídolo juvenil que aparecía en anuncios, escenarios y escándalos. Byakuya no entendía del todo su mundo —ni los reflectores, ni las fans, ni el brillo artificial de la industria del entretenimiento—, pero sí entendía algo: Gen era insistente. Brillante, sí. Y sorprendentemente respetuoso.

Era evidente que tenía facilidad para los idiomas, pero no necesitaba tutorías. Y sin embargo, ahí estaba, una y otra vez, buscando excusas para quedarse después de clase. Byakuya había intentado marcar distancia. Sabía reconocer una posible complicación cuando la veía venir. Pero también notaba cosas que prefería no nombrar: la soledad detrás de la sonrisa perfecta, la manera en que Gen evitaba a sus compañeros, como si la cercanía fuera algo que se le había vuelto ajeno.

El campus de la Universidad de Tokio tenía ese aire solemne y apacible que Gen todavía no terminaba de asociar consigo mismo. Había pasado su adolescencia bajo reflectores, maquillado, ensayando rutinas que exigían sonrisas perfectas, pero aquí... todo era distinto.

Aquí era solo un estudiante más, con una mochila cara pero ojeras iguales a las de cualquier otro universitario. Sin embargo, si algo le recordaba que su vida no era del todo ordinaria, era el murmullo que surgía cuando entraba al salón.

—¿Viste el programa de anoche? —decía una voz detrás.
—¡Ese sí fue Gen! ¡El de verdad! Nada de hologramas —respondía otra.

Gen sonreía con cortesía. Aprendió desde temprano a distinguir entre la fama y el afecto. Lo primero era inestable y hambriento. Lo segundo, casi mitológico.

Lo único constante, lo único cálido de verdad, era la voz de él.

—Buenos días, Asagiri-kun —dijo Byakuya, con ese tono suave y pulido que usaba para marcar la diferencia entre "profesor" y "hombre".

—Buenos días, Ishigami-sensei —respondió Gen, bajando la mirada apenas un segundo, como si al alzarla sus ojos pudieran traicionarlo.

Byakuya era profesor de inglés suplente. Su voz estaba moldeada por años de estudio y pasión por los idiomas, pero sus ojos —esos ojos de cosmos— soñaban más alto que cualquier verbo irregular. Todos lo sabían. Su obsesión con el espacio era famosa entre los estudiantes.

—Dicen que fue aceptado en un programa de la JAXA —le había dicho una compañera en voz baja.
—Está de prácticas mientras espera el siguiente llamado —agregó otro.

Gen sabía eso desde antes. Lo había buscado. Lo había investigado. Había leído entrevistas científicas donde Byakuya hablaba del planeta como si fuera una nave a la deriva. Pero a él, Gen, no lo veía así. A veces, en las clases de refuerzo, parecía mirarlo como si fuera tierra firme.

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