El trato

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Había empezado como una conversación más.

Un comentario que Henry soltó al pasar, sin pensarlo demasiado. Probablemente porque habían acabado con un villano y su mente ya no estaba para pensar en esos momentos. Siempre era golpear, esquivar, ganar. No pensar demasiado.

—Solo… no puedo seguir viviendo contigo, Jasper. Necesito mi espacio, ¿Sabes? No puedo traer a una chica si mi mejor amigo está en la otra habitación. Es incómodo y raro.

Jasper no respondió al instante. Fingió que no dolía, fingió que no sentía cómo algo en su pecho se apagaba lentamente, como una vela que no quiere extinguirse pero ya no tiene oxígeno.

—Claro —dijo con una sonrisa forzada—. Supongo que tiene sentido.

Pero no tenía sentido para él. Porque Henry era todo para él. Su mundo giraba en torno a él desde hace años. Y lo peor era que Henry no lo sabía. O quizás lo sabía y solo fingía no verlo.

Esa noche, Jasper lo pensó por horas. Miró el techo. Se obligó a no llorar. No quería detener a Henry, no quería atarlo. Pero si se iba, si realmente se iba entonces todo acabaría. Y él no estaba listo para eso.

Así que al día siguiente, sin saber si se estaba equivocando horriblemente, lo miró a los ojos y le hizo una propuesta.

—¿Y si en vez de mudarte hacemos un trato?

Henry arqueó una ceja, desconfiado.

—¿Qué clase de trato?

—Uno en el que tú te quedas. Solo dame una noche. Una —tragó saliva—. Si funciona, si nuestros cuerpos son compatibles, entonces puedes descargar tu tensión conmigo. Cuando quieras, cuando lo necesites. Sin compromisos. Sin incomodidad. Solo será algo físico.

Henry se quedó en silencio analizando sus palabras. Su expresión cambió varias veces: sorpresa, confusión, incomodidad, y luego curiosidad.

—¿Estás diciendo que tenga sexo contigo para ver si así puedo quedarme?

—Sí —dijo Jasper sin apartar la mirada—. No me importa. No espero que sientas nada por mí. Solo quiero que no te vayas.

Henry se rió, incómodo. Se pasó una mano por el rostro y se levantó del sofá.

—Jasper tú sabes que soy hetero, ¿Cierto?

—Lo sé.

—Esto es una locura.

—También lo sé.

Silencio.

Henry caminó por la sala. Jasper no lo detuvo. No podía. Su corazón latía tan fuerte que le dolía el pecho. Y entonces, después de unos segundos, Henry murmuró algo apenas audible.

—Supongo que si es contigo creo que no me importaría probar.

Jasper sintió un vuelco. Uno que dolía. Porque esa frase no estaba cargada de amor. Estaba cargada de resignación. De curiosidad. De deseo contenido por la frustración sexual.

No era lo que soñó.

Pero era todo lo que tenía y maldición...iba a tomarlo aunque lo destruyera por dentro.

Esa noche, cruzaron la línea.

Jasper fue cuidadoso. Intentó no tocar mucho para no incomodar a Henry, tratando de satisfacerlo lo mejor que pudo.

Henry, por su parte, al principio estaba tenso. No sabía dónde mirar. Sus dedos temblaban. Pero cerró los ojos y dejó que Jasper lo guiara. Ninguno beso al otro, no era necesario.

i'm not a girl, but i'm yoursStories to obsess over. Discover now