En un tranquilo barrio a las afueras de la ciudad, donde todos se conocen y los vecinos espían por las ventanas como si fuera un deporte olímpico, viven dos hermanos inseparables: Sebastián (15), sarcástico, protector y fanático del café helado, y su hermana menor Lía (14), curiosa, energética y con un talento especial para meterse en líos… o sacar a otros de ellos.
Lía tiene una mejor amiga inseparable: Isabella (14), creativa, con una risa que se contagia, y experta en descubrir secretos ajenos (aunque nunca los suyos). Isabella tiene un hermano mayor, César (15), el clásico chico tranquilo, con auriculares casi pegados a la cabeza, ojos soñadores y una carpeta secreta en su celular con memes… y fotos de Lía.
Sí. César está perdidamente enamorado de Lía.
Y eso sería un problema menor… si no fuera porque Sebastián y César son mejores amigos.
Y sí, Sebastián no tiene ni idea.
Para complicarlo más, Isabella sospecha todo, y Lía comienza a notar que cada vez que se ríe, César se pone nervioso, como si fuera a explotar en confeti. Y eso, a Lía, la tiene confundida... y un poco encantada.
Todo comienza a enredarse una tarde cualquiera, cuando los cuatro están en la casa de Sebastián y Lía, jugando videojuegos, comiendo papas fritas y fingiendo que no hay un elefante rosa invisible lleno de emociones cruzadas en la habitación.
—¿Lía, querés otra soda? —pregunta César, tratando de sonar casual, pero derrama media botella sobre la mesa.
—Gracias… pero parece que ya me bañaste —dice Lía, riendo.
Sebastián y Isabella se ríen, sin sospechar nada.
Pero Isabella levanta una ceja. Ella huele el drama romántico.
"El chat secreto y la confesión que casi fue"
Después del incidente de la soda, la tarde siguió con risas, memes compartidos, y peleas por el control del televisor. Pero en cuanto Isabella y César se fueron, Lía corrió a su habitación con el celular en la mano, y en menos de cinco minutos, un mensaje apareció en el grupo privado que solo ella e Isabella compartían:
🟣 Lía: ok. eso fue raro.
🟡 Isa🌸: ¿César derramando soda sobre la mesa o la forma en que te miraba como si fueras una canción de amor?
🟣 Lía: 😳
🟡 Isa🌸: lo sabíaaaaa. te diste cuenta.
🟣 Lía: ¿es cierto que le gusto?
🟡 Isa🌸: …
🟡 Isa🌸: no puedo decirlo. hermana de código.
🟣 Lía: 😑 si no me lo dices tú, voy a hacer una encuesta anónima.
🟡 Isa🌸: ok ok. sí. le gustas. desde hace rato.
🟣 Lía: OMG. ¿desde cuándo?
🟡 Isa🌸: desde que se tropezó contigo en el recreo y tú dijiste "perdón, estaba mirando el cielo". Pensó que hablabas de él JAJAJAJA
Mientras tanto, en otro chat…
🔵 César: bro
🔷 Sebastián: ¿qué hiciste ahora?
🔵 César: nada, es que...
🔵 César: ¿vos alguna vez te enamoraste de alguien que no podías decirle nada porque si lo hacías te mataban?
🔷 Sebastián: ¿otra vez soñaste con la profe de historia?
🔵 César: 😑
🔵 César: no, es algo real.
🔷 Sebastián: dale, contame
🔵 César: …
🔵 César: mejor no
🔷 Sebastián: ahora sí te voy a matar si no me contás
César se quedó mirando la pantalla. Las palabras se le trababan en los dedos. No era solo miedo de que Sebastián se enojara. Era miedo de arruinarlo todo. Porque cada vez que Lía sonreía, el mundo parecía mejor… y César no quería que eso cambiara.
Esa noche, mientras todos dormían, Lía se quedó despierta mirando el techo, con el corazón dando volteretas y un millón de preguntas.
Y en otra casa, César escribió un mensaje que tardó 20 minutos en enviar:
