En un pequeño pueblo rodeado de montañas, Alondra siempre sentía que había algo más allá de lo que sus ojos podían ver. Desde pequeña, soñaba con un chico que nunca había conocido, pero cuya presencia era tan real en sus sueños que parecía ser parte de su vida. Cada noche, en su sueño, él la llamaba por su nombre y compartían momentos llenos de risas y secretos. Su nombre era Josue.
Un día mientras exploraba él antiguo cementerio del pueblo, Alondra se detuvo frente a una lápida desgastada por el tiempo. La inscripción decía "Josue Datt 1995-2015". Su corazón se detuvo por un momento. Era el mismo Josue de sus sueños. ¿Como era posible? ¿Acaso había amado a alguien que ya no está en este mundo?
Continuará...
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Amándote desde la otra vida
EspiritualPara amar a alguien no necesariamente tiene que estar a nuestro lado...
