Donde Carlos se va del equipo de Ferrari y Leo huele en Charles una profunda tristeza.
Decidido a cambiar eso, se convierte en el cupido de su manada, con el objetivo de hacer que Carlos y Charles se confiesen sus sentimientos y que por fin estén j...
La última carrera del 2024 había terminado. En el garaje de Ferrari, el aire estaba impregnado de nostalgia. Era el final de una etapa, la despedida de Carlos Sainz.
Entre abrazos apretados y confeti volando en el aire, Carlos recibía todo con una sonrisa suave, que no le llegaba a los ojos. En el fondo él sabía que este momento llegaría. Tarde o temprano, alguien más iba a tomar su lugar. Después de todo, ¿quién le diría que no, a un 7 veces campeón del mundo?
Pero aún con esa certeza, él había esperado tener más tiempo. Más carreras con el equipo de sus sueños. Más fines de semana compartidos con Charles. Más oportunidades de decir lo que nunca se atrevió a confesar.
También estaba Leo, el pequeño Dachshund de Charles, ese cachorrito que se había colado en todas sus rutinas, con sus patitas suaves y su actitud juguetona. Le dolía pensar que ya no lo vería todos los días.
La tarde se desvanecía, y uno a uno, los miembros del equipo se despidieron, las luces se iban apagando, hasta que solo quedaron ellos dos.
Carlos y Charles.
De pie, frente a frente. En un silencio lleno de sentimientos no dichos y miradas cargadas de anhelo.
Sonrieron, con una melancolía que pesaba en el aire. Ninguno quería decir adiós. Sabían que en cuanto uno cruzara la puerta, sería real. El próximo año, ya no serían compañeros.
—Debo irme... —murmuró, fingiendo serenidad. Pero sus ojos, ligeramente húmedos, lo delataban.
Charles no estaba mucho mejor.
—Solo... no me olvides, ¿sí? —intentó bromear, buscando aligerar el nudo que subía por su garganta.
Charles soltó una risa breve, rota.
—Claro que no —dijo, mirándolo con ternura—. Podemos vernos en el paddock.
Una promesa vacía. Ambos sabían que no iba a ser lo mismo.
—Seguro. Te veo la próxima temporada.
Se acercó y lo abrazó, fue breve. El calor quedó flotando, cubriendo el cuerpo de Charles, como si quisiera sostenerlo un poco más.
Carlos se fue. Sin mirar atrás.
Charles se quedó ahí, en medio del garaje vacío, en silencio.
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Estaba felizmente acurrucado en mi cama, justo frente a la estufa. El calor me mantenía calentito.
Esto sí que es vida.
Mi cama, la estufa y yo, la pareja perfecta.
Espera... ¿no se supone que las parejas son de dos?
Bueno, ¿a quién le importa? A mí no.
La puerta del departamento hizo un clic, abriéndose.
Me levanté de un salto. O saltito, no soy tan grande. Corrí hacia la entrada, reconocería ese aroma donde fuera.
—¡Charles! —ladré, con la cola moviéndose como loca.
—Hola, amigo —sonrió apenas antes de agacharse para acariciarme detrás de las orejas.
Pero había algo raro. Un aroma distinto.
Olía a tristeza.
Luego de saludarme caminó directo a la mesa, dejó sus cosas y se fue a la habitación. Lo seguí con la cabeza ladeada. Algo no estaba bien.
¿Qué había pasado? Esta mañana parecía feliz.
Se tiró sobre la cama, revisando su celular. Lo observé desde el suelo, intentando entender.
Cuando me aburrí, le ladré. No podía subir a la cama por mi cuenta, era muy alta.
Deberían pensar en los perritos como nosotros, hacer camas más pequeñas.
O escaleras.
¡Tengo patitas cortas!
Después de dos ladridos captó el mensaje y me alzó.
Me acomodé a su costado, con mi cabeza en su estómago. No sabía qué pasaba, pero sabía que con estar a su lado podía ayudar.
Charles me acariciaba distraído, con los ojos fijos en la pantalla, su rostro se veía apagado.
A los pocos minutos dejó el celular a un lado... y me abrazó fuerte. Podía sentir sus lágrimas caer sobre mi pelaje.
Me sentí mal, no me gustaba ver a mi Charles así. Tan decaído. Tan triste.
Apoyé mi cabeza en su hombro, tratando de transmitir mi cariño, de consolarlo a mi manera.
Ojalá Carlos estuviera aquí. Él siempre lo hacía reír, Charles es feliz a su lado.
Mi olfato no mentía.
Nos quedamos así por un tiempo. Él conmigo, yo con él.
No sabía exactamente qué estaba mal, pero una cosa si estaba clara: iba a averiguar lo que lo tenía tan triste, y lo iba a arreglar.
Como que me llamo Leo Leclerc.
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• Holaa gentee, espero les guste la idea, salió a las 4am, por un video de Leo tomando agua en el equipo de Williams 🤙
• Esto es más cómo una entrada a lo que viene, el fic va a ser un poco más humorístico, si que no se preocupen no van a llorar. 🫂