La lluvia golpeaba el pavimento con la misma fuerza que su respiración golpeaba en su pecho. Hyunjin sostenía la mochila con una mano y el brazo de su hermano con la otra. Jeongin temblaba, demasiado débil como para mantenerse en pie por mucho tiempo, y aún así ahí estaban: en la calle. Sin casa. Sin apoyo. Sin nadie.
La puerta se cerró detrás de ellos como si nunca hubiera estado abierta.
Su madre no lloró.
Solo dijo: —No puedo más.
Y se fue.
Hyunjin no supo si odiarla o entenderla. Jeongin, de apenas diez años, con el rostro pálido por la quimioterapia, no dijo nada. Solo apoyó la cabeza contra su hombro y dejó que su hermano lo guiara,aunque ni siquiera el sabía a donde ir,pues apenas tenía 19 años y ya estaba solo.
Jeongin, que parecía que se iba a desmayar en cualquier momento, murmuró algo que no se entendió bien, pero que claramente era un reclamo por haberlo traído al parque techado más húmedo y maloliente de Seúl.
—Tranquilo, Jeongin —dijo Hyunjin mientras trataba de secarse un mechón de cabello pegado a la frente—. Esto es solo una pequeña aventura. Como esos reality shows, pero sin cámaras ni premios.
Mientras se sentaban en un banco, Hyunjin sacó el
celular con la batería en rojo, buscando desesperadamente una idea que no implicara vender un órgano.
"Buscas dinero rápido? ¿Te ves bien? Únete a SugarDate. Citas bien pagadas, sin ataduras."
Hyunjin dudó. Por unos minutos.
Luego vio la notificación de su celular:
"Factura hospitalaria vencida. 2,530,000₩ restantes."
No tenía opción. No tenía tiempo.
Aceptó los términos. Subió su mejor foto. Activó su cuenta.
Esperando que solo fuera un empleo momentáneo,pues sentía que su orgullo estaba en siendo vendido
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Solo por Dinero
RandomHyunjin siempre supo que su belleza abría puertas... pero no esperaba que tuviera que usarla para sobrevivir. Tras ser echado de casa por su madre y con su hermano Jeongin enfrentando un cáncer avanzado, Hyunjin acepta citas pagadas por una app mist...
