El jardin botanico

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-QUE TE QUEDES QUIETO ME TENES MAMADO! , ASH QUE JODA CONTIGO LEWIS -Dijo max

Llevaban apenas quince minutos de viaje rumbo al Jardín Botánico, y Lewis ya había cambiado de posición como seis veces. Primero quería mirar por la ventana, luego acostarse en las piernas de Max, después sacar el brazo por la ventana como si fuera en una película, y ahora quería poner música del celular sin audífonos.

Puro fastidio marika.

Max, que se había levantado con el genio más torcido que trocha , solo quería dormir a pierna suelta . Había desayunado un pan con salchicha y un tinto mas frío que rana , así que estaba más irritable que de costumbre. Lewis, en cambio, andaba parchado, como si ese día le pagaran por joder.

-Uy, ya pues ñero, relájese, que yo solo me estoy acomodando -le respondió Lewis, haciéndose el ofendido mientras se reía bajito, porque sabía que Max no lo iba a poder ignorar por mucho.

-Max, yaaa, no sea amargado -murmuró Oscar desde el puesto de atrás, medio dormido, con la voz rasposa-. Ese man siempre jode, usted ya debería estar acostumbrado, weón...

-¿Y es que tengo cara de niñera o qué? -contestó Max volteando con rabia, pero sin tanto veneno porque Oscar era su compadre

Lewis soltó una carcajada toda escandalosa y le metió un codazo a Max, que casi le vuela la gorra.

-Parce, relájese, vea que ya casi llegamos. Además, hoy vi que unas viejas del norte van a estar también en la salida -le susurró bajito, -. Imagínese eso, Maxito... nenas de uniforme de colegio campestre... peinaditas, oliendo a Victoria's Secret y hablando como si vivieran en Netflix.

-¿Y eso qué? -dijo Max, disimulando el interés mientras le acomodaba la gorra de Santa Fe-. Pa' mí todas esas viejas son la misma vuelta.

-¡Uy, qué gonorrea! Ya parece Carlos con esas frases todas profundas, huevón.

Al fondo del bus, Carlos -el más callado del combo- estaba pegado a la ventana con un cuaderno abierto, escribiendo algo. Nadie sabía si era poesía, letras de rap o un listado de cosas que quería robar del jardín botánico para llevar a su casa por que a su mami le gustaban las plantas .

-Marika, ese man escribe más que lo que habla -dijo Oscar mientras le sacaba otra foto dormido a Liam, que se iba medio babeando y abrazado a una almohada de Cars.
-¡Hey! NO le tome fotos a Liam, respete, ñero -se quejó Max.
-Uy, no empiece, ash marika maximiliano es lo menos parchado acordate que camarón que se parcha le va bien en la vida , añadió Lewis con una sonrisita malvada.

De repente, el bus pegó un frenazo medio leve pero suficiente pa que todos se fueran pa'lante y Liam casi se despertara del susto.

-¡BUENO, BUENO! ¡TODO EL MUNDO SE BAJA ORDENADITO! -gritó la profe Catalina desde el frente

En ese momento, Max estiró los brazos, se puso de pie y le dio un codazo a Lewis.

-Listo pues, va a conocer a sus viejas Netflix. A ver si mínimo le dan el Insta.

Lewis se acomodó la chaqueta del uniforme, sacó un tarrito de splash y se roció en el cuello con aroma de manzana verde marca pirata.
-Papi, ¿usted no me ve? ¡El que nació pa perrear, perrea! -respondió, mientras bajaba los escalones del bus

Afuera, el sol pegaba rico. El aire olía a pasto recién cortado y eucalipto, y los grupos de colegios empezaban a agruparse en las entradas. Y fue ahí, en ese mismísimo momento, que los del sur los vieron.

Los del norte.
Parados.
Lindos.
Perfumaos.
Con mochilas Adidas originales.
Y la actitud de los que se creen protagonistas de serie gringa.

De norte a sur !Where stories live. Discover now