Conociendo a Top Tanin

207 17 2
                                        

—Vamos, Sand, por favor. No me hagas ir solo —rogó Nick, cruzado de brazos frente a la cama donde Sand yacía estirado, con los audífonos puestos y una expresión claramente harta.

—Ya te dije que no me interesa —respondió Sand sin quitarse los audífonos ni mirar a su amigo—. No tengo ganas de ir a meterme a una fiesta donde la gente finge que se cae bien solo para tener con quién acostarse.

—¡Eso es exactamente por lo que deberías ir! —exclamó Nick, quitándole los audífonos con un tirón que hizo que Sand soltara un suspiro de resignación—. ¡Estás todo el día metido en este cuarto componiendo canciones que nadie escucha y rechazando a todos los que te invitan a salir! Te estás pudriendo.

Sand se incorporó lentamente, tallándose los ojos como si eso pudiera borrar su molestia.

—No me estoy pudriendo. Estoy sobreviviendo. A diferencia de ti, no necesito estar rodeado de ruido y luces para sentirme vivo.

—Dramático —dijo Nick, rodando los ojos con una sonrisa pícara—. No quiero que te diviertas. Solo quiero que salgas de tu cueva de ermitaño y recuerdes que hay vida más allá de tu guitarra.

Sand soltó una carcajada seca y se dejó caer nuevamente sobre el colchón.

—¿Y si no me gusta?

—Te aguantas. Ya te prometí acompañarte a un lugar que quieras luego ¿Qué más quieres?

—¿Un boleto de salida en la primera media hora?

Nick lo miró con súplica, manos juntas como si rezara. Finalmente Sand rodó los ojos y terminó aceptando
-----
El lugar estaba atestado de gente. Luces de colores, música electrónica vibrando en el pecho, copas tintineando, risas escandalosas. Sand se sentía como un extraterrestre descendiendo en un planeta ajeno. Caminaba detrás de Nick, pegado a su sombra como un niño en su primer día de escuela, hasta que llegaron a un grupo donde Nick fue recibido con vítores y abrazos.

—¿Qué te dije? —gritó Nick por encima de la música—. ¡Esto es vida!

—Sí, claro. Vida que da dolor de cabeza —murmuró Sand, pero Nick ya estaba demasiado ocupado hablando con alguien más como para escuchar.

Poco a poco, Sand fue quedándose solo. Se apartó del Nick y el chico con el que estaba hablando y se recargó contra una columna, con una cerveza en la mano y los ojos vagando entre cuerpos bailando. No era su mundo, y lo sabía. Estaba a punto de buscar una excusa para irse cuando lo vio.

A través del humo artificial y la luz morada, un chico captó su atención. Alto, atractivo de una forma arrogante, vestido con una chaqueta de cuero negra, y una sonrisa ladina en el rostro mientras hablaba con dos personas que reían de todo lo que decía. Su presencia se sentía como un imán en medio del caos: todos lo miraban, todos gravitaban hacia él.

Sand lo miró sin darse cuenta de que lo estaba haciendo. El chico tenía una seguridad que no se fingía. Su risa era despreocupada, y la forma en la que bebía su trago, con los dedos largos sujetando el vaso, era como si supiera que alguien lo estaba observando. Y quizá lo sabía.

—Estás jodido si te atrae —susurró una voz a su lado.

Sand dio un pequeño salto y giró. Era Nick, con una sonrisa burlona y un vaso nuevo en la mano.

—¿De qué hablas?

—Top Tanin —dijo Nick, señalando con el mentón al chico que había atrapado su atención—. El tipo que no puedes dejar de mirar. Es casi un mito en estas fiestas.

Sand intentó fingir indiferencia, pero su voz lo traicionó.

—¿Y?

Nick se apoyó a su lado, con media sonrisa en los labios.

TopSandWhere stories live. Discover now