One-Shot

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El rugido del dragón aún retumbaba en los oídos de Harry incluso horas después de que todo hubiera terminado.

Había sobrevivido. Contra todo pronóstico, había conseguido arrebatar el huevo dorado del nido de la cola de Horntail Húngaro y aún tenía todos sus miembros... aunque algunos más adoloridos que otros.

—No vuelvo a volar otra escoba por el resto del año —murmuró, dejando caer su peso en uno de los bancos de piedra del patio tras el castillo.

Ron y Hermione, a cada lado, no dijeron nada al principio. Hermione le lanzó una mirada ansiosa, como si aún esperara encontrarle un ala rota o una ceja chamuscada.

—Has estado brillante, Harry —dijo finalmente Ron, en un tono entre la admiración y la incredulidad.

—Sí —asintió Hermione—. Aunque arriesgado. ¿De verdad pensaste que eso iba a funcionar?

—No —contestó Harry con una sonrisa ladeada—. Pero lo hizo.

En ese momento, alguien pasó cerca de ellos, y un perfume dulce como flores de verano flotó en el aire. Harry levantó la vista y se encontró con los ojos azules de Fleur Delacour.

Ella también se había enfrentado a su propio dragón. Su túnica aún estaba desordenada, el cabello suelto y con algunas plumas quemadas en las puntas, pero aun así parecía que acabara de salir de una pintura.

—Potter —dijo con acento marcado—. Eres... sorprendentemente ágil en el aire.

Harry parpadeó.

—Oh... gracias.

Fleur no sonrió, pero tampoco parecía arrogante. Más bien... intrigada.

—Tu vuelo fue... imprudente. Pero efectivo.

Hermione levantó las cejas, Ron se atragantó con un sorbo de jugo de calabaza, y Harry solo pudo asentir, incómodo.

—Eh... tú también lo hiciste bien —respondió.

Fleur ladeó la cabeza, como si evaluara la sinceridad de sus palabras, y luego se marchó.

Silencio.

—¿Ella... te habló? —preguntó Ron, con los ojos abiertos como platos.

—Sí, parece que sí —dijo Harry, todavía procesando.

Hermione soltó una risita suave.

—Fue... un poco raro, ¿no? Casi parecía que quisiera... no sé, conversar contigo.

Harry resopló.

—Sí, seguro. ¿Conmigo? Debe haberse confundido de idioma.

Pero Hermione tenía una expresión divertida, como si supiera algo que él no.

Más tarde, en la sala común de Gryffindor

Harry no pensaba en Fleur. O al menos, eso se decía a sí mismo.

Pero cuando se metió en la cama esa noche, sus pensamientos volvieron una y otra vez a la forma en que ella lo había mirado: no con arrogancia, ni con burla... sino con una especie de curiosidad silenciosa. Como si quisiera entender algo de él.

Él no era el tipo de chico con el que alguien como Fleur hablaba. Y sin embargo, ahí estaba.

Y lo más extraño de todo: a pesar de sentirse incómodo... no lo había odiado.

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La biblioteca de Hogwarts tenía esa extraña capacidad de parecer más grande cuando no estabas buscando nada específico. Harry solo quería un lugar tranquilo para pensar, lejos de los susurros sobre dragones, huevos dorados y campeones escolares.

Llama AzulWhere stories live. Discover now