El reino de Valaquia reposaba entre colinas eternamente verdes y montañas cubiertas de neblina. Desde la torre más alta del castillo, podía verse el sol acariciar los campos de trigo y las aldeas que se extendían como constelaciones sobre la tierra fértil. Y allí, en el corazón del castillo, reinaba el príncipe Joss.
Joss no era como los monarcas de antaño. Su mirada, profunda y marcada por la experiencia de la guerra, ocultaba un alma más melancólica de lo que muchos se atrevían a imaginar. Alto, de porte firme, con una capa de terciopelo granate cayendo con elegancia por su espalda y una espada que rara vez desenfundaba, gobernaba con justicia y una paciencia feroz. A su lado, sin embargo, brillaba algo aún más temido y respetado que su acero: su consorte, Gawin.
Gawin no provenía de sangre noble, pero bastó una mirada para que Joss desafiara la costumbre y lo tomara como esposo. Lo había conocido en una de las campañas hacia el norte, donde Gawin trabajaba como erudito en los archivos de un monasterio. La inteligencia de Gawin, su manera de hablar con voz suave pero segura, y el modo en que su risa parecía romper el hielo de cualquier sala, habían hechizado al príncipe como ninguna batalla podría hacerlo jamás.
Llevaban poco más de tres años reinando juntos. Lo suficiente para que los rumores se callaran, para que los nobles dejaran de murmurar, y para que el pueblo empezara a verlos no como una rareza, sino como la esperanza misma. En tiempos de hambre, Gawin abría las despensas; en tiempos de guerra, Joss dirigía los ejércitos. En tiempos de paz, ambos caminaban por los jardines como si nada pudiera tocar su mundo. Tan diferentes como la noche y el día, y sin embargo hechos el uno para el otro.
—¿Qué piensas, mi rey? —preguntó Gawin una tarde, mientras el fuego crepitaba en la gran chimenea de la sala del trono. Estaba recostado entre pieles, descalzo, con una bata de seda bordada que Joss había mandado hacer en su honor. La misma bata que tanto gustaba de ver abierta, a medio caer por sus hombros.
Joss lo observó desde la distancia, cruzando la sala con paso lento. —Pienso que los dioses fueron misericordiosos conmigo... —murmuró, sentándose a su lado— Pero me temo que eso no durará. —
Gawin lo miró con esa expresión serena que siempre usaba para equilibrarlo. —¿Por qué dices eso? — Joss tomó su mano y la besó con una devoción que contrastaba con la dureza de su rostro. —Porque todo lo bueno en este mundo, Gawin, termina siendo codiciado por aquellos que solo saben destruir.—
—Lo sé. Pero ahora mismo, todo está bien. Y merecemos disfrutarlo, al menos por un día.—
Gawin tomó su mano y entrelazó sus dedos.
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El pueblo adoraba a sus reyes, los niños corrían a saludarlos cada vez que bajaban a las aldeas. Los ancianos les bendecían con palabras antiguas. Y los soldados juraban lealtad no solo por deber, sino por amor verdadero a la causa que ellos representaban.
Aquella noche, en el gran salón del castillo, se celebraba el aniversario de su unión. Candelabros colgaban del techo de piedra tallada, lanzando destellos cálidos sobre los tapices bordados con las hazañas de su reino. La música llenaba el aire, y el aroma del vino especiado se mezclaba con las risas y las canciones.
Joss, sentado en el trono junto a Gawin, apenas podía apartar la vista de su esposo.
—¿Recuerdas esa noche? —susurró, inclinándose hacia él—. La del invierno más crudo, cuando juraste que, si sobrevivíamos a la tormenta, te quedarías conmigo para siempre.—
Gawin sonrió apenas, una curva mínima que solo Joss sabría leer como una declaración de amor.
—No fui yo el que se arrodilló ante todo el reino, congelado, con nieve hasta los tobillos, y me pidió matrimonio. Pero sí... lo recuerdo.—
Joss río bajo, la vibración en su pecho resonando hasta el asiento de piedra.
—Lo haría de nuevo.—
—Espero que no. Esta vez te haría casarte conmigo dentro del castillo.—
Sus miradas se fundieron. Y aunque la sala seguía llena, el mundo se redujo a eso: dos hombres que se amaban en un trono construido no solo con poder, sino con ternura.
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Drácula: La historia jamás contada
VampireAdaptación JossGawin 🍷 En un reino al borde de la destrucción, el príncipe Joss está dispuesto a hacer lo impensable para proteger a su gente... y al amor de su vida, Gawin. Pero cuando la única salida es aceptar el poder maldito de un antiguo vam...
