La multitud vibraba al ritmo de la música, pero para Atte todo aparecía a cámara lenta. Por fin estaba en primera fila del concierto, justo frente a Ateez, lista para verlos a todos, pero con los ojos especialmente puestos en Hongjoong, su bias, su capitán, a quien admiraba desde el primer día. La emoción la desbordaba en cada latido.
A su lado, su amiga intentaba calmarla con palabras suaves, pero Atte apenas podía prestar atención. Su mirada no se apartaba del escenario, donde Hongjoong cantaba con esa energía y carisma que la habían enamorado desde siempre.
Entonces algo cambió. De repente, él la miró. No fue un simple vistazo, sino una mirada intensa y directa, como si la estuviera viendo a ella y solo a ella entre miles de personas. El corazón de Atte se aceleró, y una sonrisa nerviosa se dibujó en sus labios.
Hongjoong siguió cantando, pero ahora parecía cantarle solo a ella, cada palabra era una promesa secreta. Atte sentía que el mundo se estrechaba hasta ser solo ellos, y aunque su amiga seguía a su lado, ella estaba en un universo aparte.
Mientras la canción Utopia avanzaba, Hongjoong no dejaba de mirar a Atte. Había algo en su expresión, esa mezcla de emoción y asombro, que lo cautivaba. Sin que nadie más lo notara, sus ojos se encontraban una y otra vez con los de ella, creando un puente invisible entre ambos. En un momento, Hongjoong bajó ligeramente el micrófono y, con una sonrisa apenas perceptible, le dedicó un gesto especial: un leve movimiento de cabeza y una mirada fija que decía más que mil palabras.
Cuando las últimas notas se apagaron y las luces comenzaron a bajar, Atte sintió que el pulso le latía con fuerza. Mientras el público empezaba a dispersarse, un miembro del staff se acercó a ella con paso tranquilo,fingiendo revisar la zona. Con un movimiento sutil, deslizó una pequeña nota en su mano sin que nadie más se diera cuenta. Atte la miró con sorpresa, dobló la nota con cuidado y con dedos temblorosos leyó:
"Espero que esta noche sea solo el comienzo, H."
Su mirada se alzó hacia el escenario vacío, y aunque Hongjoong ya no estaba a la vista, Atte sabía que ese mensaje era para ella, una promesa oculta entre bastidores. Apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando el staff le dijo en voz baja y sería:
— Quédate aquí. No te vayas todavía.
Sin saber bien qué pensar, se quedó inmóvil mientras la gente empezaba a marcharse. Su amiga la miró con el ceño fruncido.
— ¿Qué pasa? ¿Qué te ha dado?
Atte, con la nota apretada contra su pecho le dijo:
— No puedo irme todavía. Tengo que esperar.
— ¿Estás segura? — preguntó la amiga, un poco inquieta.
Ella asintió, tragando saliva.
— Sí, vete tú. De verdad, sólo será un momento.
La amiga la abrazó rápido y aún confundida salió del recinto.
Cuando todos salieron, el staff la acompañó por los pasillos y le abrió una puerta de un camerino. Ella estaba sola...o al menos eso parecía. Y entonces, una puerta lateral se abrió.
Hongjoong.
Apareció con una camiseta negra sencilla, el pelo aún húmedo por el sudor del escenario, y esa mirada profunda clavada directamente en ella. No dijo nada al principio, solo la miró y sonrió.
— Pensé que no ibas a aceptar— dijo con voz baja, ronca.
— No podía irme —susurró Atte nerviosa, mordiéndose el labio.
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OBEDIENTE // ONE SHOT DE KIM HONGJOONG DE ATEEZ
RomanceSi se juntan dos amigas delulus y escritoras, ya sabíamos lo que iba a pasar. Este relato es una colaboración con MeryLeePark (autora de varios relatos increíbles, lo último una maravillosa trilogía con IN de Stray Kids, recomendadísimo como todo lo...
