Nota: Los diálogos de Greg entre comillas son por el uso de ASL.
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Están casados. Han pasado varios años desde los eventos que sacudieron la ciudad y reformaron los cimientos de su relación. De enemigos a aliados, de aliados a una amistad extrañamente funcional, de ahí a algo más complejo —tan complejo como él mismo— y luego, por algún misterioso y milagroso proceso, a esposos.
Para llegar del punto A al punto B fue necesaria una montaña rusa emocional de dimensiones épicas. Momentos tan frágiles que pendían de un hilo. Si no fuera por Lil' Petey, su pequeño rayo de sol, quizá jamás habrían cruzado esa línea invisible.
Un paso hacia adelante de Dogman, y Petey retrocedía dos. Así eran. Pero aún así, lo lograron. Ya han pasado tres años, desde la boda —ese "gran acontecimiento" que, si bien aturdió a toda la ciudad, no sorprendió realmente a nadie.
No fue una boda ostentosa. Se celebró en una colina con vistas al lago, justo donde el sol acaricia las copas de los árboles al atardecer. Las sillas eran simples, plegables y blancas, decoradas con lazos celestes que se movían con el viento. Un arco hecho de flores silvestres —margaritas, lavanda, girasoles— enmarcaba el altar. La brisa cálida de verano, el leve chirrido de las cigarras... todo parecía sacado de una postal. Y al frente, con los anillos en sus pequeñas manitas, Lil' Petey sonreía como si todo el universo encajara en ese instante.
Petey no se queja. No es eso. Tiene un hogar cálido, una familia feliz. Su casa está llena de color y de vida. Su hijo es noble, generoso, el reflejo de lo mejor de Greg. Y Greg... bueno, Greg está mejor que nunca. Más fuerte, más sólido, más atractivo con el tiempo. Rechonchito, sí, pero en las formas correctas. Y esa fuerza, esa maldita fuerza que puede levantarlo como si no pesara nada, como si fuera suyo. Porque lo es.
Y eso lo lleva de nuevo a este punto. Están casados.
Muchos pensarían que, por la naturaleza de su dinámica, ese campo debería ser más arriesgado de lo que realmente era. ¿Ellos se sienten estafados? Imagínalo a él. Con el niño, el trabajo de Dogman, y algunos proyectos personales, lo único que les quedaba era una ronda de "hacer el amor" con sabor a azúcar y cariño. Petey se cuestiona entonces si realmente sigue siendo el gato más malvado del mundo, si acaso no ha cambiado en absoluto por anhelar de nuevo los días de sus peleas.
Hablamos de sexo rudo, crudo, puro y duro. De esos encuentros donde uno terminaba escarbando hasta el fondo del otro, como si fuera posible reacomodar sus entrañas en quince lugares diferentes, todos biológicamente imposibles. Lo inmovilizan, lo esposan, lo dejan vulnerable. Eso sucedió una vez. Y fue una gran vez. Un recuerdo que ha guardado celosamente en su banco personal de azotes. Pero no puede decirle esto en voz alta. ¿Qué se supone que diga? "Cachorro, necesito que me destroces como a tu pelota favorita, y lo necesito ahora." No, así no es su esposo.
Petey ha tenido estos pensamientos por semanas antes de su aniversario. Ha pensado en todos los escenarios posibles. Pasó horas frente a su computador explorando páginas que iban desde lo dudoso hasta lo elegante en cuanto a actividades para adultos. Buscaba algo nuevo, algo que con señales sutiles guiara a su esposo a entender la dirección del asunto.
Juguetes. Lencería. Cosplay —vio uno de Dogman, no quiere profundizar en eso—, libros de posiciones, afrodisíacos, nombres de fetiches que le suenan más a contraseñas de WiFi. No ha sido virgen desde su juventud en correccionales, pero tampoco es un experto en BDSM. Algunas ideas las descartaba tan pronto como llegaban, y otras se unían a la lista de posibilidades. Estaba en una misión.
El ansiado día llega en verano. Por primera vez en años, Lil' Petey tomará un campamento con Molly. Mes y medio de espacio. Ama a su hijo —llorará con Greg cuando lo vean partir, aunque lo niegue—, ese niño madura a velocidad exponencial. Claro, muchacho listo, como su padre. Pero ahora tiene algo en mente. Y eso no es fácil de cambiar.
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¡Bingo! - Detey History (+18)
FanfictionBingo es una comedia romántica con tintes picantes que sigue a Petey y Greg. Después de años juntos en matrimonio, Petey toma la iniciativa de avivar la llama de sus años mozos con una propuesta tan creativa como indecente, y sobre todo, ilegal. A p...
