El aire estaba más frío de lo habitual. Tanjiro se despertó antes del amanecer, con un escalofrío que no venía del clima, sino de una inquietud que no podía explicar. Afuera, el bosque parecía dormido. No había grillos. No había viento. Solo un extraño silencio que hacía retumbar su propia respiración en los oídos.
Caminó unos pasos lejos del campamento, donde Zenitsu aún roncaba y Nezuko dormía tranquila en su caja. Miró al cielo, esperando ver el arco plateado de la luna menguante... pero no había nada. Solo un hueco de oscuridad perfecta en medio de un cielo estrellado. Una negrura distinta. Densa. Vacía.
—¿Está nublado? —susurró.
Pero no lo estaba. No del todo. El contorno del "hueco" era perfectamente redondo. Tan perfecto que parecía... imposible.
A lo lejos, una rama crujió.
Tanjiro giró de inmediato, en posición de guardia. Pero lo que encontró lo hizo fruncir el ceño. Un demonio. Parado. Inmóvil. No atacaba. Ni siquiera se escondía. Solo lo observaba, de pie en medio del sendero como una estatua viva.
—¿Qué... estás haciendo? —preguntó Tanjiro.
El demonio no respondió. Su rostro, deformado y delgado como el de un cadáver seco, estaba levantado hacia el cielo. Sus pupilas apenas temblaban, como si estuviera viendo algo más allá del firmamento.
Y entonces, sus labios se movieron.
Pero no fue una amenaza. No fue un rugido. Fue un susurro apenas audible, un eco que Tanjiro no sabía si venía del demonio... o de sí mismo.
—Él ya nos vio...
El cazador dio un paso atrás. El demonio sonrió con tristeza, como quien acepta su muerte. Luego, simplemente... cayó de rodillas. No atacó. No se movió más.
Tanjiro corrió de regreso al campamento. Pero todo seguía igual. Zenitsu dormía. Nezuko seguía en su caja. Solo que ahora, el cielo se sentía más cerca. Como si algo lo estuviera mirando desde dentro
FIN CAP 1 (perdonen que este cortito, no tenia ideas)
NOTA: el libro aun no tiene portada, aun estoy buscandola, pero pronto tendra
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"El Silencio de la Luna" KNY HORROR AU
FanfictionUna extraña luna negra aparece en el cielo. No emite luz ni sombra, pero desde su aparición, los demonios dejan de comportarse como antes: ya no atacan a los humanos... solo los observan. Se quedan inmóviles, en los techos, los árboles, las calles...
