Bienvenida a las Profundidades
El ascensor descendía sin emitir un solo sonido. Las paredes metálicas no reflejaban su rostro, pero Lyla James podía sentir el sudor acumulándose en su espalda. Cuarenta y cinco segundos bajo tierra. Cuarenta y cinco segundos para arrepentirse.
El laboratorio subterráneo, conocido solo como Nivel Zero, no aparecía en mapas oficiales. Era un rumor entre científicos: un centro de investigación donde los límites éticos no existían. Lyla había sido reclutada por su experiencia con terapias genéticas, pero nunca imaginó que la aceptarían tan rápido... ni que firmaría un contrato con cláusulas tan ambiguas.
Un pitido suave anunció el final del descenso.
La puerta del ascensor se abrió. Un pasillo iluminado por luces frías se extendía como una espina dorsal sin fin. Nadie la recibió. Solo cámaras en las esquinas, observándola como ojos silenciosos.
Lyla avanzó, sus botas resonando en el suelo de concreto. A su izquierda, una pared de cristal dejaba ver laboratorios vacíos: camillas manchadas, tubos aún goteando, monitores con líneas planas. Algo había pasado. Y no hacía mucho.
-¿Hola? -su voz se apagó enseguida, tragada por el eco del pasillo.
Cuando dobló la primera esquina, la vio.
Una mano, pequeña, como de un niño... pero con garras negras y piel agrietada, asomaba bajo una puerta entreabierta. El resto del cuerpo no se movía.
Lyla se congeló.
El aire olía a desinfectante vencido y sangre antigua.
Se obligó a retroceder... y entonces la puerta del fondo del pasillo se abrió con un crujido.
Una figura alta emergió de la oscuridad. Llevaba un uniforme gris como los demás, pero estaba descalzo. Su piel era pálida, con venas visibles recorriendo los brazos y el cuello. Tenía la cabeza ligeramente inclinada, como si olfateara.
No hablaba.
Solo la miraba.
Y sus ojos, inyectados de rojo, no reflejaban hambre... sino algo más profundo. Algo que Lyla no supo identificar. Dolor, tal vez.
Antes de que pudiera moverse, las luces parpadearon. Un chirrido metálico atravesó los pasillos. Luego, todo se fue a negro.
Y con la oscuridad, vinieron los gritos.
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Mmm tal vez..
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Experimento Perfecto
Fantasyella es una científica que acepta un trabajo sin pensar que vendrían muchos problemas en el futuro
