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One Shot- (Vivian Longsword) Último Sueño

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Cuenta el susurro del viento que, una noche, hace incontables años, una batalla marcó para siempre la historia de la humanidad. En una tierra de origen desconocido, grandes ejércitos se enfrentaron en una lucha feroz, donde caballeros imponentes cruzaron sus espadas hasta que solo quedaron cenizas. Aquel campo de batalla, antaño rugiente de vida y guerra, se convirtió en un desierto de muerte y olvido. Y en el centro de esa meseta arrasada, una mujer yacía en el suelo, a punto de dejar su última voluntad.

—Escúcheme... Señor Sebastián... Señora Alina... ¿Están ahí?

La mujer sonríe, de su labio caía una gota de sangre, el resto de su cara estaba sucia y, en los ojos podía deslumbrarse el cansancio. Luchaba por mantener los ojos abiertos, a pesar de que sus parpados caían más y más, como pesadas cortinas de hierro.

—Vivían... Te escuchamos... Vivian... Te escuchamos perfectamente.

—Ah, qué alivio, así que mi último aliento no será en vano —este comentario vino acompañado de un suspiro, como si todo el miedo de su corazón se fuese al oír aquella voz grave e imponente.

La mujer, vestida con una pesada armadura plateada, con manchas rojas y negras en toda la vestimenta. Sus ojos grises miraban a la luna, en su reflejo parecía irse toda la vida.

—Me gustaría saber... Si a dónde voy a ir podré seguir soñando... Me gustaría saber si... A dónde voy a ir voy a seguir sonriendo... Me gustaría saber si, a dónde sea que vaya a parar, al cerrar los ojos, podré seguir viéndolo a él.

La mujer jadeaba al hablar, tomaba bocanadas de aire entre frase y frase, tratando de trabarse lo menos posible. Pero no podía, aquel astro blanco que la llamaba, parecía reflejar las más profundas penas que hay dentro de su alma, como si se reflejase a ella misma frente a un manantial.

—Vivían... Vivían... Escucha bien, mi querida caballera Vivían... Ahora debes descansar. Tienes permitido cerrar los ojos, ya has cumplido todos tus deberes... Eres una más que excelente heroína, mi querida Vivían.

Los halagos de Sebastián la ayudaron a calmarse. Fue como recibir una caricia en el pecho, la cual hizo que ella relajase todo su endurecido cuerpo. Pero eso no era lo que la mujer quería saber.

—Sebastián... Responde a mi pregunta... Sebastián... A dónde sea que vaya...

La mujer se agita, por unos segundos pierde la voz, las fuerzas se le iban tan rápido que no sabía si podría mantenerse en vida lo suficiente como para escuchar la respuesta. En un último jadeo, con sus pensamientos entrelazados ante el cansancio y la incertidumbre, con un hilo de sangre cayendo por su boca, ella no puede emitir palabras.

—¿Podré seguir soñando con él?

La pregunta fue seguida por un rotundo silencio. Ella sabía que esa no eran las formas propias de la caballería, pero nada podía importarle menos. En estos momentos, su vida estaba sujeta a aquella única preocupación.

Cuando quiso darse cuenta, de sus ojos caían lágrimas. Una tras otra se deslizaban por sus mejillas, mientras que luchaba por mantener su mirada hacia la luna, se aferraba a la vida en búsqueda de respuestas.

Los segundos pasaban, y ninguna respuesta llegaba a ella. Era como si la conocida voz de Sebastián la hubiese abandonado. Pero ella siguió esperando, frente al entumecimiento de su cuerpo, primer llamado de la muerte, ella sigió esperando.

Apretando sus manos, se aferra con toda su voluntad a la vida, esperando que aquella voz que cae desde los cielos le otorgue una vez más la respuesta. Pero su cuerpo podía más que su mente, y poco a poco, sus sentidos se desvanecían ante un ambiente tan tranquilo.

Cuando estaba por acerarse de una vez por todas a aquel reposo eterno, una voz aguda y familiar la despierta.

—Así es, heroína legendaria Vivian. A dónde tú te diriges, podrás vivir continuamente soñando.

Esas palabras cayeron sobre ella como una bendición, toda la incertidumbre que se acumulaba en su pecho se disipa como neblina. Ella puede sonreír, y cuando lo hace, las lágrimas dejan de salir.

—Muchas gracias, Señora Alina. Era justamente lo que necesitaba oír... Muchas gracias, Señor Sebastián... Usted siempre fue un gran guía y mentor para mí en los momentos difíciles.

Observando fijamente la luna, la mujer deja ir de sí su último suspiro. Con el marchaba ya todo problema y remordimiento, porque cada segundo que miraba a esa figura celestial, era como si viese a aquella persona en la cual no podía dejar de pensar.

<<Es momento que de inicio... A mi sueño eterno>> pensó ella, antes de cerrar los ojos.

Una brisa de verano acompañó esta despedida, una brisa que trajo consigo la despedida de todos los bosques y de todas las plantas ante aquella heroína.

Un saludo final que fue acompañado por una mentira, una mentira que ningún mortal se atrevió a decir, pero que sólo los dos observadores, desde allí arriba, pudieron orquestar tal mentira. Una mentira inocente, nacida de la necesidad de calmar a una inocente vida, pero una mentira, al fin y al cabo.

Pero, lo que no sabían ni la mujer, ni los dos observadores, ni el resto de los mortales es que, como si de un milagro se tratase, una vez cada un millón, una inocente mentira puede y sin quererlo, volverse verdad.

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¡Hola! ¿Cómo se encuentran? Espero que les guste mi primer One-Shot sobre un personaje recurrente en mis historias y que, evidentemente, participará en el Torneo ¿Qué les pareció la historia? ¿Qué esperan de ella? ¿Les gustaría leer algo en específico? ¡Los leo!

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⏰ Last updated: May 16, 2025 ⏰

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