love is hunger

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Iori y Kei han sido amigos desde tiempos en los que la memoria de Iori aún puede recordar. A pesar de todas las veces que Kei intentó apartarlo y todo el tiempo que pudieron estar lejos del otro por culpa de esto mismo, Iori nunca desistió.

Ambos son posiblemente la persona más cercana del otro, sabiendo hasta las peores características que pueda tener cualquiera de los dos.

...

Actualmente se encuentran en la Casa Carisma, donde viven con 5 personas más con quienes conviven a diario. Todo estaría bien si no fuera porque Kei cada vez era más cercano al resto.

Iori no podía evitar sentir celos al ver como el resto se acababan relacionando con el pelirrosa. ¿Por qué es tan fácil para los demás? A él le costó años hasta que Kei por fin le permitió permanecer en su vida, ¡debería lo mismo para todos!

Pero el peliazul nunca se quejaría sobre ello y trataría de alegrarse por Kei, siempre manteniendo una sonrisa en su rostro a pesar de que sus vacíos ojos demostraban esa envidia ardiente.

...

La situación no mejoraba para Iori, pero siempre echaba esos sentimientos a un lado, centrándose en su trabajo como esclavo para los demás. A pesar de todo, al menos tiene el consuelo que sus sueños le brindan. En estos mismos sueños, Iori acaba hundiéndose en el culpable placer que es tener a Kei sólo para él.

Sus sueños en un principio eran inocentes, encontrándose a sí mismo en situaciones bastante domésticas junto a Kei. Pero con el paso de los días, estos se tornaron un tanto oscuros.

Esos antes inocentes sueños ahora tenían tintes lujuriosos, haciendo que sus sentimientos de culpabilidad crecieran al ver la imagen erotica en la que su amigo se presentaba ahora en estos. Y aún así, en el interior, Iori no quería que parasen.

...

El peliazul se encontraba a solas en la Casa Carisma, haciendo las exhaustivas tareas del hogar que tanto insistía en hacer por si mismo. Cuando se giró, vio aquella cabellera rosa que pertenecía a quien tanto ama.

Lo que no le gustó tanto fue ver que Kei volvía de una de sus palizas, todas las zonas visibles de su piel estaban cubiertas en moretones y sangre.

Iori jadeó, esto ya era lo normal en su día a día, así que simplemente se precipitó a buscar el botiquín y prácticamente obligar a Kei a que se deje curar.

- ¡Saru-Chan, deberías dejar de meterte en peleas! -Dijo Iori, su tono lleno de preocupación-

- ¡No voy a dejar de meterme en peleas porque tú me lo digas! Además, empezaron ell- -Kei no pudo terminar la frase, soltando un pequeño quejido por el contacto del agua oxigenada en sus heridas- ¡Joder, Io! -

- Perdón... -Dijo Iori y después suspiró- Es que me preocupa que te pueda pasar algo, Saru-Chan... -Suspiró una vez más, terminando de curar las heridas del pelirrosa-

- Qué asco, Io... -Dijo Kei con un tono asqueado, aunque este sonaba bastante forzado y era más bien un intento de ocultar su propio sonrojo-

A pesar de su intento para ocultar su estado de vergüenza, Iori se dió cuenta, nunca habría nada sobre su querido Kei que se le pudiera escapar. El peliazul sonrió levemente, poniendo su mano sobre una de las mejillas del pelirrosa.

Kei le miró, pero no dijo nada. Los ojos negros de Iori eran penetrantes, esto causó que un escalofrío corriese por su columna.

Después de esos varios segundos de intensidad, finalmente Kei lo agarró de la camisa y tiró de él, uniendo sus labios en un beso. Este empezó normal, pero de repente se tornó más pesado.

it tastes good, don't it? - iosaruHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora