Estoy ebrio,
pero no por el whisky barato
que chorrea por mi garganta
como si intentara olvidarte.
Estoy jodidamente ebrio de vos.
Te fuiste.
Así, sin mirar atrás,
dejándome con todo este amor
como una carga inútil,
como un perro con la correa en la boca
esperando a su dueño que ya no vuelve.
Tu nombre todavía está pegado
en las paredes de este cuarto
y en el fondo de cada maldita botella.
¿Sabés qué es lo peor?
Que no te odio.
Ni siquiera un poco.
Solo te extraño
con esa rabia sucia
que se mezcla con los vómitos del alma.
Me dejaste con las manos llenas de nada,
con la cama fría,
con los cigarros a medio terminar
y las madrugadas ardiendo.
Estoy ebrio, sí.
Pero de vos.
De tus risas que ya no me tocan.
De tu voz que ya no me llama.
De ese amor de mierda que me dejaste
como si yo supiera
qué carajo hacer con tanto
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Morir Antes, Jamás Olvidarte
PoetryHay flores que se niegan a morir, aunque el jardín se marchite. Y hay amores que, aun desgarrados, siguen floreciendo entre ruinas. Este libro es un altar de memorias: pétalos heridos, besos que ya no vuelven, y promesas que aún respiran bajo la pie...
