Capítulo 1: La mirada que lo cambió todo

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El rugido de los motores vibraba en el aire húmedo del paddock. Era viernes de prácticas libres en el Gran Premio de México, y aunque Lance Stroll debía estar enfocado, su mente comenzaba a desviarse. Todo era rutinario: los mecánicos, los fanáticos, el estrés... Hasta que la vio.

Entre un grupo de chicas que esperaban cerca de la zona VIP, había una que no gritaba su nombre, no sostenía un cartel, ni parecía impresionada por los coches que pasaban a centímetros. Ella simplemente lo miraba. Sin sonreír. Sin pestañear. Como si lo conociera... y no le importara.

—¿Quién es ella? —preguntó Lance a su jefe de prensa mientras se quitaba el casco.

—¿Quién? ¿Una fan?

—No. Esa mexicana de vestido negro... no parece una fan. Parece... peligrosa.

Se rieron. Pero él no. Algo le picaba por dentro. Como si su cuerpo ya supiera que algo estaba por desatarse.

Horas más tarde, en una exclusiva fiesta previa al GP organizada por un patrocinador, Lance entró con su habitual arrogancia. Su novia, una modelo canadiense con la que llevaba dos años, lo esperaba dentro. Pero antes de entrar, la vio otra vez.

Les.

Vestida de rojo esta vez. Labios oscuros. Mirada letal. Copas de vino en las manos equivocadas. Riendo con un grupo de influencers mexicanos... pero sus ojos, otra vez, se clavaron en los de él.

—¿Así que tú eres el famoso Stroll? —le dijo cuando él finalmente se acercó—. Pensé que eras más alto.

—Y yo pensé que eras más difícil de ignorar —contestó él, con media sonrisa.

Les rió con descaro, mordiéndose el labio.
—¿Y tu novia? ¿No te enseñaron modales en Canadá?

—Me enseñaron a no dejar pasar oportunidades... y tú pareces una en llamas.

Ambos sabían que estaban jugando con fuego. La tensión era evidente. Y cuando la música subió, y él le ofreció la mano para bailar, todo lo demás desapareció. Su novia. La Fórmula 1. El mundo.

Les se movía como si el ritmo la obedeciera. Lance la seguía, pero también se perdía. Rozó su cintura. Ella no se apartó. Sus bocas quedaron peligrosamente cerca.

—Esto no debería pasar... —murmuró ella.

—Entonces hagamos que valga la pena —susurró él antes de besarla.

Y ese beso... no fue tierno. Fue el inicio de un caos.

El caos que lo haría olvidarlo todo.

Libro 1Entre curvas y tentacionesStories to obsess over. Discover now