🌑 Capítulo 1: El Encuentro Bajo la Luna Carmesí

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La niebla flotaba densa sobre el Bosque Sombrío, cubriendo el suelo con una capa espesa de humedad. El aire nocturno, frío y cargado de misterio, parecía murmurar entre los árboles. Una luna eclipsada, teñida de un rojo profundo, bañaba la escena con una luz sobrenatural, iluminando el camino angosto que serpenteaba entre las sombras.

Pooh Krittin, un Alfa imponente con un porte de guerrero y una mirada decidida, avanzaba con paso firme. Su capa negra ondeaba a su espalda mientras su alma seguía el rastro de un aroma inconfundible, un perfume dulce pero intenso, un susurro de su propio destino.

Era un protector del bosque, un Alfa que había jurado mantener el equilibrio en las tierras de Aeryndor. Pero esa noche algo lo llamaba, algo más profundo que cualquier instinto animal. La sensación le quemaba el pecho, y sus colmillos, normalmente escondidos, se asomaban bajo la tensión.

"El vínculo... está cerca", pensó Pooh.

Y entonces lo vio.

Un cuerpo tendido entre las raíces de un roble milenario, con la piel pálida como la luna eclipsada, y el cabello oscuro desordenado. El joven estaba inconsciente, su cuerpo tembloroso y su rostro cubierto de sudor. Las marcas rúnicas sobre su piel, como delicadas líneas de fuego, brillaban con una luz propia, una luz que sólo los Omegas de la antigua sangre real poseían.

Pooh se acercó rápidamente, sus pasos firmes y controlados. El corazón comenzó a latir con más fuerza. Era un Omega. Un Omega en celo.

Pavel.

El nombre apareció en su mente antes de que pudiera controlarlo. Pavel Promphaopun. Un nombre que había escuchado en las leyendas, en los susurros de los ancianos. Un Omega tan antiguo como la misma magia del mundo.

Al llegar a su lado, Pooh se agachó con rapidez y lo levantó en brazos. Pavel estaba más allá de la razón, perdido en el abismo de su necesidad. Sin embargo, el Alfa sabía que no podía perder el control. No podía caer en la tentación de inmediato.

El Omega se movió lentamente, sus ojos dorados se abrieron con dificultad, y una expresión de dolor y deseo cruzó su rostro. Al ver a Pooh, sus labios se separaron, y una palabra salió casi en un susurro:

—Alfa…

Pooh contuvo el aliento. Todo en su ser le decía que debía tomarlo, que debía reclamarlo. Pero, aún en su agónico deseo, algo dentro de él lo hizo detenerse.

—¿Estás bien, Omega? —preguntó con voz profunda, casi grave. Su tono era suave, pero había un peligro palpable en sus palabras. No podía arriesgarse a perder el control.

Pavel levantó la mano, tocando la mejilla de Pooh con suavidad. Era un gesto tímido, pero lleno de desesperación.

—Me quema… —murmuró—. Necesito… tu ayuda. Por favor…

Pooh no podía ignorarlo. El lazo entre Alfa y Omega era algo que no se podía eludir. La atracción era imparable. Sabía que no había vuelta atrás. No podía ser tan imprudente, tan salvaje, pero su cuerpo, su alma, le decían que ya no había forma de apartarse.

Con un suspiro de resignación, Pooh bajó la guardia. Decidió que, si debía ser marcado por su Omega, entonces lo haría con la suavidad y la devoción que merecía.

🔥 Escena +18: El Despertar de los Instintos

Pooh se inclinó y besó suavemente a Pavel, los labios de ambos se encontraron con una urgencia reprimida. La calidez del Omega, su fragancia dulce y su piel suave hicieron que el Alfa se dejara llevar. El roce de sus cuerpos desató una serie de sensaciones que hizo que el aire se volviera denso, como si el mismo bosque estuviera respirando con ellos.

Las manos de Pooh recorrieron el cuerpo de Pavel con delicadeza, despojándolo de su ropa. Cada prenda retirada dejaba al descubierto más de esa belleza que parecía estar hecha para él. El Alfa no podía evitar el deseo que se formaba en su pecho, un ardor primitivo que sólo podía calmarse con la unión de sus cuerpos.

Cuando Pavel estaba completamente desnudo, Pooh no pudo evitar admirar las runas que marcaban su piel, símbolos antiguos de los Omegas más poderosos. Esa marca era un testamento de su linaje, algo que jamás debería ser tocado por manos indignas. Y sin embargo, el Alfa sabía que, en ese momento, era suya. Solo suya.

—Te deseo… más de lo que pensaba —susurró Pooh, su voz ronca de deseo. Luego, con un movimiento lento, se inclinó sobre Pavel y comenzó a besar su cuello, saboreando la piel de su Omega mientras sus manos lo acariciaban, explorando la suavidad de su cuerpo.

Pavel cerró los ojos, un suspiro escapó de sus labios. El fuego en su cuerpo lo quemaba por dentro, y cada caricia, cada roce, lo hacía sentir vivo, profundamente vivo. Era un hombre marcado por su destino, pero en ese momento, quería solo ser el Omega de Pooh.

Los dedos de Pooh bajaron lentamente, deslizándose por el abdomen de Pavel hasta llegar a su entrepierna. Pavel jadeó cuando el Alfa tocó la base de su miembro, presionando con suavidad pero con firmeza, una presión que hizo que su cuerpo se estremeciera de deseo.

—¿Estás listo, Omega? —preguntó Pooh, su voz llena de una intensidad que Pavel apenas podía soportar.

Pavel asintió, sus ojos brillando con un hambre que no podía negar.

—Sí… sí, Alfa…

Con esa respuesta, Pooh lo penetró lentamente, llenándolo completamente. Pavel gritó, una mezcla de dolor y placer. El Alfa se quedó quieto un momento, dejándole tiempo a su Omega para que se adaptara a su tamaño, pero el calor de Pavel lo impulsó a moverse con más fuerza.

Con cada embestida, el deseo se profundizaba. Los cuerpos chocaban con fuerza, y los gemidos de ambos llenaban la habitación, resonando en cada rincón. Pooh aumentó el ritmo, moviéndose con urgencia, como si necesitara absorber cada parte de Pavel.

Cuando el clímax llegó, ambos se derraparon juntos, sin poder detenerse. El cuerpo de Pavel se tensó bajo él, y Pooh lo siguió en la cima del éxtasis. La conexión entre ellos, el vínculo alfa-omega, explotó como un estallido de magia antigua. La luna roja brillaba afuera, testigo de la unión que comenzaba.

Al amanecer, ambos yacían entrelazados, sus cuerpos pegados por el sudor, el corazón de Pooh aún latiendo rápidamente. El vínculo había sido sellado. Y con ello, el destino de Pavel y Pooh se había unido de una manera irreversible.


Hola Estoy subiendo historias seguidas ya que las he tenido guardadas y no las había subido voten y delen mucho 🥰.

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