Capítulo 1: "Bajo la Tormenta"
Parte 1: El Día a Día de Ren
El despertador vibró con un zumbido corto en la mesita de noche.
Ren abrió los ojos y se quedó mirando el techo unos segundos, dejando que el ruido lejano de los coches mojados llenara el silencio de su habitación.
El cielo de Kurokage estaba gris.
Gris como casi siempre en esta época del año.
Se incorporó con un suspiro cansado y estiró los brazos, sintiendo la tensión en los hombros.
La humedad del ambiente se colaba incluso a través de las ventanas cerradas.
El olor a lluvia impregnaba el aire.
Se puso los pantalones de trabajo, una chaqueta impermeable azul oscuro, y unas zapatillas resistentes.
Antes de salir, pasó por el espejo agrietado del baño:
cabello negro enredado, ojos oscuros sin demasiadas expectativas.
Un chico cualquiera.
En una ciudad que apenas recordaba a los que eran como él.
En Kurokage, o tenías un don...
o eras solo otra sombra entre las calles mojadas.
Bajó las escaleras en silencio.
El pequeño comedor olía a café recién hecho.
—¿Trabajarás hoy también? —preguntó su madre desde la cocina, sin girarse.
—Sí —respondió Ren mientras recogía su mochila impermeable.
La televisión vieja soltaba noticias a bajo volumen:
"Tormenta intensa sobre Kurokage.
El Gobierno recomienda evitar desplazamientos innecesarios debido a riesgos de fluctuaciones mágicas inestables."
Ren tomó su chaqueta.
Sabía lo que significaba eso:
menos gente en la calle, más trabajo para los que seguían corriendo.
Su madre suspiró.
—Ten cuidado.
Él asintió y salió al mundo.
La ciudad parecía un cuadro sin terminar:
calles mojadas, charcos reflejando el cielo encapotado, farolas encendidas a pesar de ser media mañana.
Gente apresurada bajo paraguas.
Cafeterías humeando tras los cristales empañados.
Taxis deteniéndose bruscamente en las esquinas.
Un par de usuarios de poderes menores pasaban cerca:
Un joven que controlaba el viento para girar su paraguas contra la tormenta.Una mujer mayor que aceleraba el crecimiento de unas plantas de su puesto callejero, intentando vender flores de aspecto fresco bajo la lluvia.
Pequeños trucos.
Nada fuera de lugar.
Nada que cambiara el peso de la vida cotidiana.
Ren ajustó su mochila y empezó a correr.
A pie, como siempre.
No podía pagar transporte.
No podía usar magia.
Pero sus piernas...
sus piernas seguían siendo suyas.
El primer paquete fue sencillo:
un sobre de documentos entregado en la recepción de un edificio de oficinas desgastado por el tiempo.
El segundo, más lejos:
una bolsa de medicamentos en una farmacia familiar.
Ren corría entre calles estrechas, sorteando coches, saltando sobre charcos, esquivando gente que apenas lo veía.
Era como ser un fantasma en su propia ciudad.
La lluvia aumentaba de intensidad a cada minuto.
"Última entrega: Barrio de las Cien Espadas."
Leyó la notificación en su móvil agrietado.
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EL PODER DEL TODO
FantasíaEn un mundo donde la magia se regula como una amenaza y la obediencia es más valorada que la verdad, un joven repartidor llamado Ren Kuroya se convierte en el epicentro de una revolución imposible. Lo que comienza como una entrega bajo la lluvia lo...
