《Última mirada》

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El ritmo melodioso empieza a sonar, llenando el vacío y opacando algunas de las voces animadas que de fondo alentaban a ambas almas en aquel escenario. Las 2 chicas empiezan a cantar, con una voz tranquila y serena, con diferencias entre ellas, pero que, a su vez, se complementa, como si fueran un rompecabezas que encaja perfectamente.

La pelinegra, quien lleva un hermoso y pegado vestido aperlado, resaltando su delgada y grácil figura, junto a un cintillo de igual color, junta sus manos en forma de rezo rodeando al micrófono entre sus manos y alza ligeramente la cabeza cerrando los ojos, dejando que su angelical voz llegue a los oídos de los espectadores, aunque procurando no acercar mucho el micrófono. Por otro lado, la chica pelirrosa con un vestido negro, una piedra adornando el espacio entre sus clavículas y guantes, mantiene los ojos abiertos y la observa con cariño, cantando a la par de ella; sus voces se complementan como si los hados hubieran creado a ambas a ser escuchadas juntas y acompañar a la otra, ellas cantan con fervor y sentir, robando miradas ocasionales a la otra.

Una burbuja luminosa y brillante las las rodea y envuelve, como si estuvieran en su pequeño mundo donde solo existen ellas, no hay peligro ni algo a lo que temer, solo 2 almas y su devoción correespondida.
"¿Crees en Dios?
Érase una vez, la humanidad creía en Dios y tenía una religión. Creen que las cosas que no se pueden resolver con la fuerza humana son voluntad de Dios, creía que todo el universo giraba alrededor de la Tierra. Pensaron que el lugar que conecataba con el cielo, al que no se atrevían a llegar, era el lugar donde vivían los dioses. Desde el momento en eque la humanidad abandonó el universo, todos nos olvidamos de Dios, pero si creer Dios es humano, si todo lo que puedo hacer como humano es creer, mi dios, mi universo."

Adentro de la mágica y resplandeciente burbuja, repleta de pequeñas luces de tonalidades rosadas y claras, la hermosa canción que interpretan poco a poco llega a su fin, algo que dejaría marcada a la pelirrosa por lo que le quede de vida. En el momento de la culminación de su canto, la pelirrosa dirige su mirada a la otra chica, dedicándole una sonrisa cálida como sol, reflejando todo el aprecio y amor por ella, la chica pelinegra le devuelve una lleve sonrisa, solo ellas observando a la persona con mayor estima y aprecio, de fondo el vocerío entusiasmado del público, todo emocionante y de ellas. Esa mirada, oh, esa dulce mirada que cada una dedica a la otra siendo tan sincera.

Repentinamente, una bala impacta en el cuello de la dama de vestido blanco, ella cae al suelo con gracia, yace ahí con la misma sonrisa que le dedicó a su amada; mientras tanto, aquel líquido carmesí salpicó en la cara de la contrario, abriendo levemente los ojos en sorpresa y shock, su mirada baja con horror a la chica yaciente en el piso, ahora sin respirar y con un charco de sangre adornando su alrededor, ella siente como sus piernas tienen un ligero temblor y fallan, haciendo que caiga de rodillas, sin inmutarse ante la corriente de dolor que se deslizó por sus nervios al impacto contra el piso, su mirada pegada a la pelinegra. La chica se abraza a sí misma observando el cuerpo inerte de su universo, aún sin poder creerlo, sin poder aceptarlo, sin darse cuenta, lágrimas se empiezan a deslizar por sus mejillas, dejando un rastro húmedo a su paso en aquel rostro que, hacía solo unos segundos, se escontraba adornado con una sonrisa.

Ella simplemente se queda ahí, sus brazos a los lados de su cuerpo, sin respuesta alguna con las lágrimas cayendo sin control en silencio, su corazón acelerado golpeando fuerte contra su pecho, pero ya no por nerviosismo al amor, sino por el miedo y dolor a lo que perdió ese día. En el centro de aquel escenario, en el que había interpretado junto a la chica que más apreciaba una canción de ellas, ella seguía procesando lo ocurrido, siente la suave brisa chocar con su rostro, como si tratara de limpiar sus lágrimas y darle un suave consuelo superficial, moviendo suavemente su largo y rosa cabello.

Ella subió a ese escenario pensando que cantaría y compartiría un momento significativo junto a la persona que más amaba, sin siquiera imaginar que esa sería la última vez que la sintiera cerca, ella no sabía que era una competencia, ella no sabía cómo terminaría la ronda, ¿acaso es su culpa? Alza la mirada al contador "87/86", ¿en serio? Por solo un punto...solo uno, solo por un punto su amada ya no está con ella, ya no podrá volver aquellos ojos, aquella sonrisa tímida. Siente su respiración cortada, le falta aire, siente sus manos sudar frío y cierto temblor en ellas, sus ojos vuelven al cuerpo sin vida recostado en el suelo frío del escenario con aquel charco debajo.

Ese día, ella subió a ese escenario sin saber que allí compartiría lo que sería la última mirada con la pelinegra, jamás sentiría de nuevo aquellos ojos cariñosos y tranquilos, aquella última mirada de aprecio, honestidad y algo más que no había entendido, pero ahora sí, despedida y profundo amor...ese día dos chicas murieron, pero solo una dejó de respirar y su corazón de latir.

"¿En otro universo, Mizi?"
"Pero tú eres mi universo, Sua, mi Dios"

"In another universe, Mizi?""But you're my universe, Sua, my god"                           《♡》

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"In another universe, Mizi?"
"But you're my universe, Sua, my god"
《♡》

¡La siguiente será Ivantill!
Besos, muak

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