Maracobo

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De fingida valentía un trozo entero
de mediocridad raída la otra parte
que de la amalgama surjan alas
y que deje de extrañarte
o a tu sombra
o a tu sangre
o a la sucia esperanza que me dabas.

Al morir de la mañana veo tu cara
sobre el negro de una charca enrarecida
en oscuras aguas tu silueta clara
y en el cielo en una nube derretida
tus ojos veo
tu risa escucho
y te lloro al aceptar que aún me haces falta.

Retorcido en tu recuerdo torturado
evocando esa vez en que el aprieto
de tu aliento, de tu sexo adolorido
de tu amor por el dolor amortajado
a mi muerto corazón sopló un secreto:
que eras presa de tus miedos más profundos
y de lágrimas habías tu orgullo malhabido.

El Sol DesnudoWhere stories live. Discover now