TAN SOLO UN POQUITO..

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El paracaídas se rompió.
Y al final, llegué al suelo.
Caí.
Pero sin un solo hueso roto.
Aunque algo no estaba bien…

Sentía que faltaba algo.
Me miré al espejo.
Mi mirada estaba perdida.
Busqué respuestas en el cielo:
había estrellas,
pero no había luna.
Solo estrellas.
Nada más.

Volví al espejo.
Ya no estaba.
Solo había mar.
El mismo mar que un día me dio calma.

Caí de rodillas.
Y entonces entendí:
era yo la que había cambiado.

Ya no era la misma
con ese brillo en los ojos
que esperaba algo
—alguien—
como quien espera luz en medio de un apagón.

Llevé la mano al pecho.
Un dolor insoportable.
Y el vacío.
No había nada latiendo ahí.

Hueco.
Silencio.
Ausencia.

¿Dónde está?
¿Aún lo tienes tú?

Donde solía latirStories to obsess over. Discover now