Es Mayo del 1964, todo ocurría con tranquilidad en la vida de Sethos, un joven cuya personalidad es bastante distinta a su respectiva familia, lo cual no era un problema para el.
Sethos se veía físicamente perfecto, con la energía de 10 perros juntos; sin embargo, sus padres se enteraron que tenía una enfermedad silenciosa, lo cual hizo que lo enviaran a Japón con su tío para mantenerlo en un lugar estable. Todo concurría con tranquilidad en un hospital bien calificado, el chico no se sentía mal, al contrario, siempre decía que estaba bien para poder salir de aquel lugar tan solitario. Cómo las personas no pueden adivinar el futuro, el joven murió unos meses después, dejándolo desconcertado en aquel lugar donde se encontrará para siempre, aparentemente.
Sethos se sentía muy solo, nadie podía verlo y cuando lo hacían, salían huyendo de dicho sector donde se encontraba, generalmente bajo el puente el cual se escapaba el vida para mirar las bellas flores que ahí habían. Todo ésto por un largo periodo de 60 años.
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La leyenda de la niña del puente...
Cuentan los adultos y jóvenes, que al aventarse por la noche o madrugada a un puente cerca del hospital de la ciudad, podrás encontrar a una niña corriendo o acostada entre las flores naturales del puente y el río. Si te acercas, podría llevarte a jugar con el toda la vida.
U
na leyenda que los residentes del lugar contaban con regularidad, generalmente para evitar que sus niños salieran de su hogar por la noche. Claro, está historia se fue distorsionando por el tiempo, Sethos no era una niña, tampoco corría en las flores...
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En la actual ciudad, se había mudado un chico hace poco. Nunca salía, solo salía por la noche a tomar un respiro o, irónicamente, fumar, todo en aquel puente previamente mencionado. El era un adulto joven, aparentemente recién independizado, solo tenía la noche libre gracias al trabajo y la universidad...
Una noche, como de costumbre, el joven salió y fue debajo del puente, lleno de grafitis hechos a la maldita sea, así los describía el. En ese lugar, justo ese día, Sethos estaba parado mirando levemente al chico, preparado para asustarlo si se atrevía a dañar el único "hogar" que tenía. El muchacho se detuvo frente a el, esperando a que se moviera o algo.
— Hey, ¿No planeas moverte o algo? No me dejas pasar. — Decía el joven hombre, con una seguridad natural.
Sethos se sorprendió, era la primera vez que alguien le hablaba en años sin gritarle: "¡Hey! ¿Quien eres? ¿Que quieres?", entonces, Sethos volteó a ver el lugar esperando ver si había alguien más allí, sorprendentemente, no había nadie.
— Eh... ¿Me hablas a mi? — Preguntó Sethos, preguntándose con confusión.
— No, fíjate que le pregunto al agua. Claro que te hablo a tí, idiota. — Respondió el joven, aparentemente luego de un mal día, puesto que su tono sonaba muy irritado.
— Ah... Pues, si, supongo... — Sethos seguía sorprendido y confuso, pero asintió, evitando dejar sospechas de que el no estaba vivo en la actualidad. El se movió y se hizo en un rincón.
El joven muchacho aprovechó y se sentó dónde el joven se encontraba parado para eventualmente encender un cigarrillo y consumirlo. Sethos, por otro lado, no podía dejar de mirarlo, y luego se atrevió a hablarle.
— Oye, disculpe... — Preguntó Sethos con leve inseguridad.
— Dime, que deseas. — Respondió el joven, no era una pregunta, según el no lo era.
— ¿Me permitirias saber tu nombre? — El moreno preguntó, acercándose levemente a el.
— ...¿Para que? Puedes llamarme Wanderer. — El joven, de nombre "Wanderer", respondió a la pregunta del contrario.
— Eh... Para nada, solo quería saberlo. — El chico agregó, mirando a otro lado.
— ¿Y tú eres?.. — Preguntó Wanderer, dejando a un lado lo que estaba haciendo y mirarlo.
— Sethos, llámame Sethos. — Respondió, sentándose a su lado, impresionado de que alguien le hablase.
— Un gusto, supongo. ¿Que haces aquí a esta hora, niña? — Dejó el cigarrillo y le habló.
— Vengo a... Darme un respiro rápido, Pero no soy una niña. — Internamente, este "joven" estaba emocionado de tener una conversación normal y no un cuestionario de un par de jóvenes exploradores.
— Mhm, pareces una, sin ofender. Bueno, ¿Quieres hablar de algo o yo que se? Es incómodo estar callados a esta hora. — Añadió Wanderer a la conversación.
— ¿Yo? Nada interesante, ¿Que opinas tú? — Este muchacho no tenía ni idea de que decir, si hasta respondió mal por los nervios... ¿Un fantasma puede sentir nervios siquiera?
Aquella madrugada acabó con ambos contando por qué estaban ahí, Sethos contó que escapó del hospital para respirar, mientras que Wanderer dijo que tuvo un mal día en la universidad y el trabajo, y vino hacia este lugar por el mismo propósito: Tomar un respiro. Wanderer, al ser un ser vivo, sintió sueño y dejó la conversación para después. Al llegar a casa, el sueño de Wanderer desvaneció y recorrió por su cuerpo una sensación extraña en su cuerpo, se durmió unas horas después de aquella sensación.
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AUTHOR NOTE: Primera historia en como 4 años, puro cai mano JAJDJEJSBE, lo dejé corto porque mi mami anda en la misma habitación que yo y es incómodo que me vea escribir JAJA, luego hago el segundo cap lo juro