1. Vuelo

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Evelyn Harlow

No podía parar de leer, era casi la hora de cenar y ni siquiera había conseguido desprenderme del libro para poder hacer la cena. No paraba de decir, un capítulo más y ya.

Obviamente eso no llegó a pasar. Pasaron unas horas y finalmente logré acabar el libro cuando de repente ví el reloj de la pared y me congelé. Eran las doce de la noche y ni siquiera había cenado ni preparado nada para mi amiga que tendría que estar al caer del trabajo.

Dejé el libro en la estantería al lado de sus otros libros, y por fin podía decir que tenía la trilogía completada. Me levanté del sillón de la librería y salí disparada a la cocina. Tenía menos de quince minutos para preparar algo decente.

Encendí la tele poniendo de fondo Gossip Girl y me puse manos a la obra con la cena. No voy a mentir, no era muy buena en la cocina.

¿Buena? La última vez casi llegaron los bomberos porque pusiste un huevo en el microondas y explotó.

Solo pasó una vez y no cuenta. Herví un poco de pasta y se hicieron a tiempo cuando Cleo entró por la puerta.

– Juraría que acabas de empezar a cocinar. - Dijo mientras entraba y se desprendía de las veinte capas de ropa en la puerta. Paseó su mirada por la cocina, comprobando que no había nada fuera de su sitio. – Estas cocinando... y no se ha quemado nada. Estoy muy orgullosa de ti Evy.

– ¿Por qué todo el mundo piensa que voy a quemar la casa cada vez que enciendo un fogón?

– La mala fama te persigue amiga. – Nos servimos en los platos la pasta y nos sentamos en la mesa para comer mientras veíamos la serie en la televisión.

– Tengo buenas y malas noticias. – Dijo pausando la serie y mirándome fijamente esperando que tragara. – No sabía si decirlo hoy o esperarme, pero no puedo guardarlo más. Alomejor no es...

– Cleo habla ya, que me pones nerviosa. ¿Ha pasado algo malo? Sabes que me lo puedes contar , no voy a juzgarte.

– No No, tranquila. Todo lo contrario. Esta mañana me han llamado y me han dicho que me han cogido para la película. – De repente se calló, esperando que yo dijera algo.

Me avalanche encima de ella y nos caímos de la silla mientras resonaban nuestras carcajadas en el piso.

– ¿Esto es lo que te tenía tan nerviosa? Dios mío, si es la mejor noticia del día, incluso mejor que el final del libro que acabo de acabar de leer. ¿De qué mala noticia hablas?, ¡si esto es increíble Cleo! – Me fui levantando del suelo y volviendo a mi silla.

– Ya, ya. No te he dicho la mala noticia aun. Osea si, es una muy buena oportunidad, pero me tengo que mudar. – Ella agacho la cabeza poco a poco. – En cuatro días tengo que estar en New York y tendré que estar allí más de once meses para el rodaje, eso si no se alarga.

Esta vez me acerqué a ella y le puse una mano en el hombro. Estaba tan feliz por ella, hacía años que intentaba que le cogieran a un papel. Acababa de conseguir un gran papel y como protagonista y a ella lo único que le preocupaba era como decirme que se iba a mudar a otro país.

Recuerdo aquel día, que fuimos juntas al casting y se comió tres paquetes de doritos antes de que le tocara a ella pasar dentro. Tenía más que claro que ese papel era para ella. Una joven rubia que estudiaba derecho, acudía a galas benéficas y encontraba el amor de ensueño. Lo tenía todo para que la cogieran y ahora era su momento de empezar a disfrutar esta vida como se lo merece.

– Tienes diez segundos para levantar el culo de la silla y traer la botella de vino aquí. Esto hay que celebrarlo, que no se te ocurra sentirte mal por cumplir tu sueño. Siempre te voy a apoyar, pase lo que pase.

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