Asención

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Su trabajo era monótono, nada como pararse en un sitio por horas, presenciando el pasar del tiempo mientras las personas hacían su vida frente a él. Pasaba horas observando un pequeño pedazo de la vida de las personas, escuchando charlas sin propósito, miradas vacías en espera del tren que los llevara a su destino, muchas despedidas al punto que el adiós perdía su significado, personas corriendo tratando de alcanzar el tren antes de que las puertas se cerraran, viendo como mientras unas suspiraban y se sentaban dentro del tren, otras en su frustración maldecían, sentándose derrotados en una de las sucias bancas de la estación. En los días más concurridos, venían turistas pidiendo ayuda para navegar por las líneas, los más aventurados pedían recomendaciones de lugares locales para conocer la cultura, otras veces eran simplemente personas que nunca habían estado en esa estación y por alguna razón del destino terminaron ahí. En los días más arduos de trabajo, alguien trataba de entrar sin pagar y tenía que detenerlos, a veces teniendo que perseguirlos hasta el tren, aunque muchas veces ni se molestaba en mirarlos, al final del día la estación seguía tan abandonada como la primera vez que inicio su trabajo como guardia, una vieja estación que de no ser por el graffiti en las paredes, parecía más una cápsula del tiempo, bancas sucias y rotas, paredes con letreros publicitarios que habían perdido su color con el tiempo, con lámparas que parpadean o directamente no encendían, basura en el suelo a pesar de que había un enorme contenedor de basura en un pabellón justo afuera de la estación, una estación que se reusaba a dejar de operar, pero también que estaba abandonada para pudrirse con el tiempo, pero eso no le concierne. Lo más interesante que podría pasar, era una llamada a la estación de policías más cercana, donde de vez en cuando hablaba con su ex colega, donde simplemente hablaban, sus conversaciones siempre eran iguales, ella con tono burlón le daban un pequeño recordatorio de su carrera en declive y el le preguntaba sobre sus peligrosas aventuras haciendo el papeleo, aún así no solía llamar con frecuencia, no había necesidad de remarcar su desgracia.

Entre el ya acostumbrado bullicio de la hora pico, noto a un joven, quien miraba el mapa de las líneas del metro, debido a la posición del mapa, el joven le daba la espalda, había algunos pilares que bloqueaban su vista, pero podía ver algunos de sus movimientos, colocando su mano en el mapa, trazando las rutas, ocasionalmente mirando a sus lados, dando un paso atrás contemplando el mapa y volviendo a repetir todo, había bastante gente a su alrededor, por lo que no se molestó en tratar de ayudar, eventualmente alguien más le tendría piedad de él y le daría una mano, aun así no pudo evitar dar algunos vistazos en su dirección, vio que el joven realmente trató de acercarse a algunas personas, pero debido a la hora pico muchas simplemente caminaban rápido y no podía seguirles el paso, aunque vio como algunas directamente le ignoraban, incluso estando justo a su lado, pensó en el bullicio, tal vez no lo escucharon o pensaron que era otro de esos vendedores con cosas de dudosa procedencia, de igual manera siguió en su posición.

Personas entraban y salían, algunas alargando su estadía esperando el tren adecuado, pero todas eventualmente tomando aquel que los llevaría a su destino, todos con excepción de uno. Cuando el público se disipó y pocas personas quedaban, el joven aún seguía ahí de espaldas mirando el mapa, con el remordimiento de su poca iniciativa, el guardia decidió acercarse, colocándose atrás de él esperando el momento para finalmente preguntar, desafortunadamente el joven no pareció notar su presencia.

—Disculpa —el joven se sobresaltó, dándose la vuelta inmediatamente, mirándole con ojos abiertos, por unos segundos antes de tranquilizarse con un suspiro de alivio, su reacción le pareció exagerada, pero nada que no haya visto antes —¿Necesitas ayuda?

—¿Tú puedes... —aclaro su garganta, miro al suelo y luego le miro soltando una pequeña risa, aunque parecía forzarla —lo siento, me asustó, ¿p-puedes ayudarme?, es que, verá yo —paro por unos segundos, mirando sutilmente a su alrededor, evadiendo su mirada —no soy de esta ciudad, vengo a visitar a mis padres, pero —volvió a pausar, seguía evadiendo su mirada, casi en un esfuerzo por ocultar sus ojos cristalinos —perdí mi celular —le miro discretamente, no había mucho por hacer, la decepción en la cara del guardia hizo que el joven desviara la mirada —no tengo ni idea de dónde estoy o a dónde voy, lo siento.

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⏰ Last updated: May 02, 2025 ⏰

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