capítulo 1: Micro infartos.

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-Como ya te dije, NO voy a comprarte esa libreta. Es cara y además... Peppa es fea.

¿Cómo le gusta Peppa teniendo 11 años?

Mia, mi hermana pequeña, me mira de reojo, expresando su desacuerdo con mi comentario.

-Sabes quién más es feo? Tu ex, y sin embargo saliste con él…

Touche.

Reprimo las ganas de darle la razón y tiro de la trenza que se hizo muy delicadamente antes de salir con un poco más de la fuerza necesaria. Se queja, pero la ignoro y sigo viendo útiles.

En una semana empezamos las clases, así que vinimos a una librería del centro a por materiales nuevos para ella y reposición para los míos. Una actividad que cuando tenía diez años era lo más emocionante de los últimos días de verano pero ahora no es más que:

1: Estupefacción por los precios. Que para mi gusto son demasiado elevados.

2: Negación, porque hacer esto significa volver a clases.

3: Nostalgia, porque esta es mi última vez que compro útiles para la secundaria. Supongo que en los años que me quedan de vida compraré más útiles, pero NO es lo mismo.

Dramática.

Este es mi último año siendo alumna de secundaria. Sinceramente, no sé qué esperar.

Todos dicen que su último año, o directamente todos sus años de secundaria, son inolvidables y que fue la mejor etapa de su vida. Digo, mis años no estuvieron mal, pero tampoco es que piense “Uff, quiero volver a hacer todo de nuevo, lo amo!!!”…

Tal vez, mi no tan inolvidable experiencia sea por la bendita pandemia. Que en mi sincera y correcta opinión, con la que muchos están en desacuerdo, atrasó muchísimo nuestro desarrollo como adolescentes y que, cuando salimos a la vida no éramos más que un par de idiotas que lo único que sabían hacer era poner Netflix y ser aesthetics.

Indie kid…

Ay no basta, que feo.

-Sara, vamos a pagar y volvemos a casa? Ya se está haciendo tarde para ballet y no quiero llegar tarde otra vez por tu culpa.

Y todavía sigue con eso. Por dios, fue hace un año!!

Asiento y comienzo a caminar lento detrás de ella. Sé que está caminando lento porque sigue mirando útiles que quiere. Siempre que vamos a un lugar como este, hace eso. Como si se despidiera lenta y dramáticamente de todo lo que no pudo llevarse. Y eso que tenemos una canasta entera para ella…

Pagamos y salimos del local. Luego de un rato caminando en silencio por mi parte pero no de ella,  me pregunta:

-Sarita, por qué últimamente estás taaaan calladita?- Dice todo esto mientras va pegando brincos para no pisar las líneas del piso, sonrío-.

Ese juego era muy divertido de niña.

Me lo pienso y respondo.

-No sé, supongo que estos días estuve muy…pensativa. Sí, eso. Estoy pensando en cómo va ser este último año sin Lu, digo, la voy a ver alguna que otra tarde, pero que se haya mudado a la otra punta de la ciudad y se haya cambiado de secu fue repentino. No me acostumbro a la idea. Además, Agustín va a estar en el salón y ahora que rompimos y se hace el ofendido está insoportable.

Lu, una de mis dos amigas más, más cercanas, se mudó por el nuevo trabajo de sus padres y la secu ya no le quedaba cerca ni cómoda -esto dicho sus padres- así que decidieron cambiarla. Estoy bastante resentida con ellos por eso. Se supone que quieren lo mejor para su hija, pero cambiarla el último año de secundaria a otra es nefasto. Qué pasa con sus amigos? Su trayectoria? Su vida en esta secundaria? Como digo, nefasto.

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⏰ Last updated: Mar 13, 2025 ⏰

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