Un chico pelirrojo de veintiún años caminaba solo, por las luminosas calles de Tokio, pensando en lo complicado que era el amor. ¿Cuál habría sido el detalle que se le escapó a cupido? Dado que ninguna de sus relaciones pasadas funcionó, y justo esa misma noche había roto con su novia, o bueno, ex novia; la cual supuestamente había encontrado el amor de su vida.
—¡Es obra del destino Reki! —exclamó ella, mientras a Reki se le desfiguraba la sonrisa—. ¡Nos encontramos en la cafetería y...!
No la dejó terminar, salió del restaurante azotando la puerta, ya se disculparía con Joe —el dueño del lugar y su jefe— después.
—El destino —murmuró para sí mismo, con amargura—. Ja, no me hagas reír. Eso no existe.
Chasquea la lengua, mientras decide cambiar su ruta y tomar un poco de aire en el parque, lejos del molesto ruido de la ciudad. Le alza la mano a un taxi y le indica la ruta.
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Un chico de cabellera celeste, de la misma edad que el pelirrojo, pasaba por una situación parecida. El amor jamás había sido lo suyo. Su última relación fue con un desquiciado, que por aras del destino se topó por casualidad en una de sus fiestas lujosas a un hombre del que se enamoró. Que Dios acompañe a esa pobre alma... Es decir que sean una pareja larga y feliz... para que Rinosuke ni se le ocurra recordarlo.
Dio vueltas en la cama, sin poder conciliar el sueño. Miró la hora en su celular: 10:30 p. m. Soltó un largo suspiro mientras la música de su radio sonaba de fondo. De la nada una canción romántica sonó y volteó a ver con enojo la radio, la cual fue un regalo de su madre cuando se mudó a Tokyo.
Gruñó, lanzándole un cojín con furia al aparato...
De inmediato se arrepintió y se levantó de golpe de la cama. Para su buena —mala— suerte, la canción seguía sonando, como restregándole en su cara la hermosa historia de amor que jamás tendría.
Pasando sus manos por su alborotado y largo cabello, tomó un abrigo, su bufanda favorita y se colocó los zapatos antes de salir. Como le faltaba el sueño, fue a buscarlo.
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Los dos estaban caminando en el mismo sentido... y no, no hablo de la dirección errante de sus pasos.
Ambos llegaron al parque, aspirando el fresco olor del lugar, observando al mismo tiempo como la hermosa Luna Creciente se reflejaba en el río. Los dos se dirigieron al puente, nada más llegando a la mitad, al ser detenidos por el otro.
Langa lo miró, Reki contestó con un suspiro. Y en ese momento el universo conspiró para unirlos.
Ambos se quedaron en silencio, sintiendo una extraña emoción en el pecho. Reki no creía en el destino, Lenga mucho menos en las casualidades. ¿Entonces qué era esto? ¿Por que se sentían completos de repente?
Langa detalló detenidamente las facciones del extraño; piel blanca algo bronceada, nariz pequeña, cabello rojo y alborotado —mucho más por la banda que cubría su frente—, ojos rojos y brillantes y unos delgados y lindos labios que... Espera.. ¿Qué haces mirándole los labios a ese lindo y extraño desconocido Langa?
Reki vio como el más alto se sonrojaba de golpe y desviaba la mirada, aprovechó eso para detallarlo. Cabello largo, cedoso y celeste, ojos azules, piel tan blanca como la nieve, labios.... Ahhh qué hago pensando en sus labios. Se ragañó. Bien Reki piensa en otra cosa. Mira, tiene unas lindas manos, dedos largos... ¿Por qué siento que pensé algo sucio? ¡¡Ahhhh mi cabeza!!
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Destino o Casualidad
FanfictionReki y Langa; dos personas completamente distintas pero con un mismo pensamiento: el amor era estúpidamente complicado. Ambos viven en la hermosa cuidad de Tokyo, pero jamás en la vida se han conocido. ¿Pero qué pasaría si se encuentran una noche b...
