La cena transcurría en un tenso silencio. Dos familias, dos linajes, dos clanes con siglos de poder e historia, reunidos en torno a una mesa lujosamente servida. El aire estaba impregnado de desconfianza, una sombra invisible pero sofocante que ni las copas de vino ni las falsas sonrisas podían disipar.
El acuerdo de matrimonio entre el Clan Vortex y el Clan Lux era más que una simple unión entre un alfa y un omega. Era un pacto de sangre, un cimiento para la estabilidad de sus negocios y su poder en la ciudad. Pero en esa mesa, entre las miradas calculadoras de los patriarcas y las manos entrelazadas de los futuros esposos, algo estaba a punto de romperse.
Felix, aún joven, aún ingenuo, no entendía del todo lo que aquello significaba. Solo sabía que sus padres hablaban de "deber" y "honor", de un futuro ya escrito para él sin que su voz importara. Al otro lado de la mesa, Jeongin, el hijo del Clan Vortex, mantenía la mirada baja. Él tampoco había elegido esto.
Pero lo que nadie imaginaba era que esta cena no sellaría un pacto, sino que daría inicio a una guerra.
Años después, en un aula del instituto, el hedor a sangre se filtró entre las feromonas de un alfa descontrolado. Los ojos de Jeongin brillaban con un rojo intenso, su aliento entrecortado y su mandíbula apretada, tratando de contener el huracán que su cuerpo estaba desatando. No pudo.
La explosión de feromonas golpeó la sala como un incendio voraz. Los betas retrocedieron, asfixiados, mientras los omegas se derrumbaban, sofocados bajo la abrumadora presencia de un alfa dominante en frenesí. Y entre todos ellos, Felix sintió su mundo volverse borroso.
El suelo bajo sus pies temblaba. No podía respirar. No podía moverse. Sus instintos gritaban peligro, sus piernas apenas le respondían cuando intentó arrastrarse lejos, más allá del umbral de la puerta. El frío pasillo parecía extenderse como un túnel sin fin. Su visión se nublaba, su cuerpo se desplomaba.
Y entonces, unos brazos fuertes lo alzaron del suelo.
No supo quién era al principio. No podía ver con claridad, solo sentir el latido firme de un corazón contra su mejilla, la calidez de un cuerpo que lo sostenía con desesperación. No era Jeongin. No era el alfa que lo estaba sofocando.
No supo que ese momento, en el que la muerte rozó su piel con un susurro, marcaría el inicio de su verdadera guerra.
Una guerra de rencores, traiciones y cicatrices que jamás sanarían.
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¡Hola!
Me presento por aquí, podéis llamarme Nyx🌙
Este es mi primer fanfic de los chicos, me he atrevido a mezclar mafia con omegaverse, dos de mis mundos favoritos.
Si os gusta un buen drama, personajes intensos y algo spicy, este es vuestro sitio.
Ojalá os guste, espero vuestro feedback en comentarios!!
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Hasta que Todo Arda
FanfictionLa rivalidad entre los clanes Vortex y Lux se hace cada vez más intensa. Tras el incidente que provocó la ruptura del acuerdo matrimonial que aseguraba la supremacía sobre el resto, la paz y la armonía no volvieron a encontrarse en sus familias. Jeo...
