I

1.2K 31 0
                                        




Mi estancia en Australia poco a poco se iba terminando. Había sido una experiencia increíble, pero como todo lo demás, también debía llegar a su fin. Esta era mi última semana de trabajo y debía comenzar a pensar si decidía buscar un trabajo esporádico para seguir viviendo en aquel paraíso o reunir todas mis cosas en las maletas que yacían abandonadas en lo alto de mi armario y volver a Madrid donde mi familia me esperaba.

Lili, mi compañera de cuarto, esperaba que aceptase quedarme algunas semanas más allí, ya que en los meses que llevábamos en Australia nos habíamos convertido en inseparables, pero por desgracia añoraba a mi familia, llevaba casi cinco meses lejos de ellos y ahora notando como poco a poco las navidades se acercaban mis ganas por volver a mi casa me iban venciendo a las ganas de aventurarme un poco más en este lugar.

— Si esta va a ser tu última semana tendríamos que hacer una fiesta de despedida. —mencionó Lili desde su cama viendo como preparaba mi bolso para ir a trabajar.

— Ya tenemos organizada una fiesta esta semana, Lili.

— Es un cumpleaños, yo hablo de salir de verdad, no en casa. Además, mis amigos van a pasar unos días aquí, podríamos aprovechar la oportunidad para enseñarles las verdaderas fiestas australianas.

— Tampoco sé si me voy a ir o no, todavía no he cogido el billete y tengo hasta final de mes para decidirlo.

— Solo piénsalo, podríamos pasar la navidad juntas y después decides si te quedas o no.

— Ya lo veremos, Lili. Me voy a trabajar, nos vemos después.

La lancé un beso después de colgarme el bolso en el hombro y coger mi teléfono de la cama. Con una sonrisa me despedí de mis compañeros de piso para dirigirme a las oficinas donde trabajaba.

Gracias a que mi padre era escocés y había pasado gran parte de mi infancia viviendo en las Highlands había aprendido desde la cuna inglés por lo que no me fue muy difícil conseguir certificarme con un C2 en el idioma con tan solo dieciséis años. En cuanto tuve el certificado en mis manos preparé mi currículum y comencé a ofrecer mis servicios como profesora de inglés y traductora.

Poco a poco mi currículum fue ensanchándose y hacía tan solo cinco meses se me había presentado la oportunidad de ser traductora en una gran empresa australiana que necesitaba a alguien para traducir algunos documentos y manuales.

Ya había trabajado con empresas extranjeras anteriormente, pero siempre me encargaba de trabajar de forma online, pero para este caso debía trabajar codo con codo con algunos compañeros así que aproveché la oportunidad y vine a vivir la experiencia de independizarme por unos meses lejos de mi familia en un continente completamente diferente al mío.

No era la primera vez que me iba durante un largo periodo de tiempo a otro lugar a vivir, pero sí podían ser las primeras navidades sin mi familia ya que la otra vez que me marché de España, para vivir una temporada en Canadá, me organicé para pasar solo algunos meses de verano y volver para mediados de noviembre.


♡❀♡❀♡❀♡❀♡❀♡


La mañana del martes se me pasó volando y cuando quise darme cuenta ya estaba abriendo la puerta del apartamento descubriendo que otra vez se la habían dejado abierta.

— Yo te lo juro que no sé para qué pusimos el cartel si pasan de él como de comer mierda. —me quejé mientras cerraba la puerta tras de mi.

— Ya se lo he dicho muchas veces, parece que lo hace aposta. —comentó Lili saliendo del baño del pasillo.

— ¿Tú no deberías estar en el aeropuerto esperando a tus amigos?

— Los muy listos han hecho submarinismo así que deben esperar veinticuatro horas para poder coger un vuelo.

— Es verdad, que putada. ¿Y les han devuelto el dinero del vuelo?

— No lo creo, pero tampoco es mucho problema para ellos, créeme.

— Joder, que envidia. Voy a dejar las cosas del curro, ¿qué hay de comer?

—Chino, a nadie le apetecía cocinar.

Solté una pequeña risa antes de caminar hacia nuestro cuarto y dejar las cosas sobre mi cama. Antes de salir hacia la cocina-comedor le eché un vistazo a mi maleta, debía decidirme ya pero sentía que mi tiempo en Australia se agotaba pero algo en mi me decía que las aventuras todavía no se habían terminado.

Le destinWhere stories live. Discover now