introducción.

203 24 8
                                        

Jay no tiene certeza de por qué tiene esas extrañas visiones, pero sabe que lo acompañan desde que tiene memoria.

Todas y cada una de ellas le proyectaban una vida entera que no había vivido; una infancia, familia, adolescencia, amigos, adultez y en algunas ocasiones, vejez.

Algunas de aquellas vidas eran trágicas y desgarradoras, otras simples y felices.

Algunas acababan cuando era un joven adulto, otras le permitían llegar a la vejez.

Algunas eran envidiables, otras no deseaba experimentarlas.

Pero, en todas estaba él.

Cuando Jay tuvo su primera visión, se sintió como si hubiesen pasado años hasta que reaccionó, pero en realidad fueron segundos insignificantes.

No importaba cuál vida fuese, la primera frase que Jay pronunciaba al tener a aquel chico en frente era “Eres tú”.

Era de forma inconsciente, las palabras salían de su boca sin desearlo y rápidamente se disculpaba, inventando algunas excusa tonta, haciendo que el chico siempre lo mirara extrañado y riera.

Jay nunca recordaba su nombre, cuando salía del trance generado por su visión, no podía recordar cómo se llamaba.

Pero sí recordaba su rostro, lo había visto cientos de veces y lo primero que notaba eran los preciosos lunares en él.

Había varios puntitos salpicando su bello rostro, los cuales Jay nunca se cansaría de besar.

Inconscientemente, Jay empieza a buscar ese rostro en su vida actual.

Pronto se da cuenta que es imposible, ubicarlo sin un nombre era difícil y no podía dedicarse a buscarlo todo el tiempo, además, ¿y si en esta vida no estaba?

Pero, un día lo ve.

Recuerda estar jadeando cansado luego de practicar por horas para la evaluación mensual de la empresa, ser trainee era duro, pero él no descansaría hasta lograr cumplir su sueño.

Había hecho un buen amigo entre los trainees, Lee Heeseung, quien rápidamente se ganó su respeto y admiración.

Y fue Heeseung quien le presentó ese chico a Jay.

—Eres tú —es lo primero que dice Jay al verlo.

—¿Uh? —el chico parece confundido y solamente desvía su mirada hacia Heeseung —. Heeseung hyung, me juraste que él no lo mencionaría.

—Lo siento, Hoon-ah —Heeseung rasca su nuca avergonzado antes de dirigirse a Jay —. Jongseong-ah, ¿por qué no me dijiste que lo conocías?

—No lo conozco —miente Jay, había jurado desde pequeño que sus visiones serían un secreto —. Hablé sin pensar, lo siento, me llamo Park Jongseong, aunque también me llaman Jay, elige el que más te guste.

—Park Sunghoon —es lo único que dice el chico, mirando con cierta incomodidad a Jay.

Más tarde, esa misma noche mientras caminaban hacia la parada de autobuses, Heeseung golpea la nuca de Jay, diciéndole que no vuelva a mencionarlo enfrente de Sunghoon.

—¿Mencionar qué? —Jay estaba molesto, solo había sido un pequeño error, ¿Park Sunghoon era tan sensible? ¡Qué suerte la suya!

—¡Su carrera como patinador! —le contesta el mayor como si fuera lo más obvio —. Hoon-ah es tímido y por su fama de patinador artístico, le cuesta hacer amigos. Muchos se acercan a él con la intención de sumarse a su burbuja de fama.

—¿Tú no? —bromea Jay, a lo que Heeseung rueda los ojos.

—No, no necesito hacer ese tipo de cosas —Heeseung suspira —. Fue un error que lo conocieras.

—¡No, hyung! No es un error, creeme —Jay se detiene abruptamente, asustado —. Me disculparé con él mañana, ¿hay algo que le guste mucho?

—Wow, ¿por qué te interesa tanto? —Heeseung se sorprende. Jay era una persona amable y le gustaba enmendar sus errores, pero no esperaba que reaccionara así.

—Yo… —Jay se sonroja, de repente, las imágenes de Sunghoon y él en todas sus vidas pasadas vuelven. Besos, caricias, abrazos, sus manos unidas… —. ¡N-no quiero decirlo!

—Ah, no sabía que… Te gustaban los chicos —Heeseung sonríe levemente —. ¡Debes mejorar tus habilidades de ligar, Jongseong-ah! Tu cerebro pareció hacer corto circuito cuando lo viste, ¿“Eres tú”? ¿Qué significa eso? —ríe Heeseung, avergonzado a Jay.

—Hyung… —Jay sonríe, sintiendo el calor subir por sus orejas.

—A Hoon-ah le gusta el tiramisú —informa Heeseung, revolviendo con cariño el cabello de Jay.

«Finalmente te encontré…» piensa Jay mientras Heeseung le daba una lista de consejos de cómo acercarse a Park Sunghoon.

[•••]

Años después, Sunghoon y Jay comienzan a salir formalmente luego de que Jay diera el primer paso.

No estaba seguro de cuántas versiones de Sunghoon conocía, pero las amaba a todas.

—Jay-ah —le llama Sunghoon, entrando a su habitación abruptamente, luciendo hermoso con su pijama celeste cielo y su cabello castaño despeinado por todas partes —. Tengo sueño.

Jay levanta su vista de las partituras de la última canción de guitarra que estaba practicando, centrando toda su atención en Sunghoon.

—¿Bueno? —Jay ladea su cabeza confundido —. Ve a dormir, mañana tenemos un día pesado.

—Acurrúcate conmigo —dice Sunghoon, acercándose a Jay, quien deja la guitarra en su soporte.

—¿Y eso? —Jay rodea su cintura con sus brazos cuando Sunghoon se sienta de medio lado en su regazo.

—Es solo que… Estoy muy cansado y te quiero —admite —. ¿Tienes que practicar más? Yo creo que suena perfecto, descansemos.

—Solo quieres que te acaricie el cabello hasta que te duermas —ríe Jay, besando su coronilla —. Está bien, de todas formas ya iba a dormir.

—Por eso te amo —Sunghoon besa sus labios y se levanta de su regazo, tirándose a la cómoda cama de su novio.

—Yo también te amo —sonríe con cariño Jay, apagando la luz de su habitación y metiéndose debajo de las sábanas junto a Sunghoon.

Jay sonríe levemente cuando Sunghoon se acurruca sobre su pecho, y como ya era costumbre entre ambos, comienza a acariciar su cabello para adormecerlo.

—Jay-ah.

—¿Mhm?

—Sé que sonará tonto, pero… —Sunghoon muerde su labio —. No, olvídalo.

—Hoon-ah, estoy seguro de que sonará tonto.

—No te burles.

—No lo haré —promete Jay.

—He visto contenido sobre… Parejas que se reencuentran en todas su vidas y es una idea que realmente me parece romántica —comienza Sunghoon, sonrojándose hasta las orejas —. ¿Crees que hacer una canción relacionada con eso sea buena idea?

—Uh —Jay parpadea, esperando que Sunghoon no note la forma en que su corazón latía con fuerza —. Es una tierna idea.

—¿Me ayudarías a componer algo para mostrarlo en la empresa?

—Lo que quieras, Hoon-ah —Jay accede de inmediato. Sunghoon podía pedirle cualquier cosa y él lo cumpliría.

—Jay-ah.

—¿Mhm?

—Si nosotros nos reencontramos en otra vida, ¿me amarías como en esta?

—Estoy seguro de que sí —afirma Jay, porque es real, lo amaría en todas sus versiones y lo sabía —. En todas y cada una de nuestras vidas, siempre te amaré.

ONLY YOU | JAYHOONBağımlısı olacağınız hikayeler. Şimdi keşfedin