Me enfermé de nuevo, ya van como 10 veces en 6 meses, antes de ayer tenía fiebre, ayer no, hoy sí.
El mes pasado me resfrié, el anterior no, pero me deprimí y me autolesioné. Antes de eso crisis de pánico, ansiedad, mucha mucha presión.
Siento lástima por mi, una mujer que literalmente debe tener una de las vidas más fáciles de cierto porcentaje. Alguien que no debe dinero, que tiene familia, novia y amigos.
Nada parece suficiente para quedarme en el equilibro, siempre tambaleo y muchas veces caigo. Intento aferrarme a las veces en que no caigo, para seguir con la esperanza, pero este es uno de esos momentos en que siento que no me puedo el peso de mi vida.
Es mucha presión, todo debe seguir andando, no hay pausas ni tiempo, es más, siempre falta tiempo. No hay espacio para el error y si lo hay es limitado, no se puede experimentar, no se puede fallar, no se puede llorar y todo parece ser una exageración.
Yo exagero.
Yo lloro.
Yo fallo.
Todos, creo, pero no veo que todos se quieran matar por ello.
Sería tan simple, tan correcto, tan limitado. Concretarlo no dejaría espacio para el error, ni para los fallos, sería perfecto.
Bastantes lo hacen, al menos los 3 amigos que conocía lo hicieron de la misma forma. Sencillo, nada elaborado ni complejo, nada poético tampoco. Crudo, correcto, tajante, brutal.
Traumante para el que los encontró, pero supongo que armando bien el plan se puede evitar el encuentro para alguien cercano.
Mi peor miedo es que luego de la vida haya más vida. Que haya que seguir viendo, trabajando y haciendo cosas.
Yo espero un simple salto al vacío, una pantalla negra y silencio.
Nadie me toca. Nadie me molesta. Nadie me observa y lentamente me disuelvo con la nada.
