Conflicto.

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Recién se podía ver el sol en el Oriente. Las ruedas de aquella oscura limusina chocaban contra el camino de tierra que los guiaba hasta la estación de tren. Donde se encontraban pocos autos, algunas familias despidiéndose de sus parientes, otros que viajaban solos. La limusina se detuvo, salió el chófer de aquel gran vehículo. Se dirigió hacia las puertas traseras y abriéndola lentamente dejando el paso.

-Hemos llegado majestades.- a continuación hizo una reverencia.

Una joven salio moviendo su pelo de par a par, el cual se veía sedoso y brillante, su cabello azulado resplandecia más que una gema. Miro hacia atrás viendo al chófer.

-Gracias, Sherall.- sonrió mutuamente alejándose del vehículo.

Atrás de ella siguieron tres jovenes. Los cuales miraban el lugar con asombro.

-¡Wow! ¡Es tan genial! - chillo de la emoción un chico de cabellera negra con ojos morados.

Los otros dos lo miraron con cierta incomodidad. Pues el lugar no era del todo lujoso, estaba en medio del campo. Cosa que no los complacía mucho.

-¿No les gusta? - cuestiono ladeando su cabeza mirando a los otros dos.

-Mis zapatos se van a ensuciar..- suspiro un peliblanco, encogiendose de hombros.

Un leve murmullo de la chica les llamo la atención. Haciendo que ellos se acerquen a ella aun paso vago, menos el ojimorado, él se acercó a saltos. El chófer cerró la puerta, caminando hacia el baúl saco algunas maletas.

Shiny estaba apunto de hablar hasta que Silvio la detuvo haciendo una pregunta.

-¿Cuantas horas de viaje serán?- pregunto el peliblanco.

-Unas cuatro.- respondió. Shiny.

-¿Quien va a recibirnos?- cuestiono Jade. Otro pelinegro pero con los ojos claros como cristales.

-Lucila. Se supone que ella.- hablo de mala gana cruzándose de brazos. -Le mande un mensaje avisándole que ya estábamos por tomar el tren.

-Majestades, el tren ya va entrar en viaje. Deben subir, de lo contrario no van a llegar.- explicó entregándole sus maletas.

-Oh, claro. Gracias.- explicó la mayor llevando su propia maleta para comenzar a caminar hacia el tren.

Sonó el tipico silvato. Avisando que ya era hora de tomar viaje. Los príncipes llegaron a tiempo antes de subir. Le avisaron al personal que habitaciónes tenían que tomar. Las zonas víps, solo para ellos. Contaba con sillones que se transformaba en camas y unas mesas al lado de la ventana. El personal organizo las maletas de ellos.

-Mhm. No está del todo mal como creía.- murmuro Silvio, el peliblanco, mientras se sentaba junto a la ventana soltando un bostezo.

-¡Que les dije será divertido!- Animo Rio, junto sus palmas bastante complacido con lo que veía.

-Definitivamente.- Comentó Jade sentándose en uno de los sillones.

-Como sea, pónganse cómodos y no se quejen, que será un viaje largo hasta la ciudad.-

La miraron y asintieron con una mirada determinada. Silvio por otro lado solo apoyo su cabeza en la ventana con una mirada nostálgica. No estaba seguro de que fuera una buena opción.

-Silvi. - llamo Shiny mientras se sentaba al otro lado de la mesa. -¿Ocurre algo?

-Yo no quería venir.- gruñó levemente continuando con su miranda hacia ventana.

-Nadie quería venir, a excepción de Rio. Pero prometo que la decisión que tomo mamá es buena. Todo tiene un porqué.- sonrió amablemente. -Vamos no pongas esa cara. - se burlo ligeramente.

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