Despierto en una cama suave, probablemente de algodón. Es tan cómoda que parece hecha para una ocasión especial.
Amanece, y la luz empieza a colarse entre un montón de edificios llenos de luces neón que parpadean sin descanso. Giro la cabeza y veo a un hombre delgado, de cabello color avellana, profundamente dormido y roncando como si no hubiera un mañana. Lleva puesto un smoking negro, y en el bolsillo del pecho tiene una rosa roja.
El corazón me da un vuelco. Me levanto de un salto, asustada y confundida.
—¡¿Quién es?! —grito, casi sin pensar.
Mis ojos, entrenados por mi trabajo como diseñadora de vestidos de boda, analizan todo al instante. Aunque no sepa mucho de smokings, está claro que este es de segunda mano: las costuras están un poco gastadas y el ajuste no es perfecto. Aun así, tiene cierto estilo descuidado. Lleva también un anillo, una corbata bien puesta y unos zapatos que han visto mejores días.
La luz de la mañana, brillante y clara, le da directo en la cara. Entonces, como si sintiera mi mirada o mi grito, se despierta de golpe.
—¡AAAAAA! —grita él también, con una mezcla de susto y desconcierto, mientras se incorpora rápidamente.
El eco de su grito llena la habitación. Nos quedamos mirándonos, respirando rápido, sin saber si reír, seguir gritando o salir corriendo.
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Las Vegas: Una Boda de Más
ChickLitValeria nunca pensó que ser la dama de honor en la boda de su prima la llevaría a un matrimonio accidental. Pero después de una noche de locura, despierta en la cama de un extraño: Leo, un hombre arrogante con una pasión desenfrenada por la música. ...
