One shot

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Un Año Nuevo Mágico

El invierno en Hogwarts tenía un aire especial. Los pasillos del castillo parecían más silenciosos de lo habitual, cubiertos por una calma que contrastaba con el bullicio habitual de los estudiantes. La mayoría había regresado a casa para las festividades, dejando a unos pocos en el castillo. Entre ellos, Harry Potter y Hermione Granger.

Aunque Ron había regresado a la Madriguera, Harry había preferido quedarse, evitando otra temporada fría y amarga con los Dursley. Hermione, por su parte, aprovechaba el tiempo en la biblioteca, como solía hacerlo, pero esa noche sería diferente. Harry tenía un plan.

La mañana del 31 de diciembre, Harry encontró a Hermione en la biblioteca, como esperaba. Estaba completamente absorta, con la nariz pegada a un libro de encantamientos avanzados, rodeado de pergaminos llenos de notas cuidadosas. Harry la observó por un momento, permitiéndose admirarla en silencio. Había algo en la forma en que ella fruncía ligeramente el ceño mientras pensaba, en cómo apartaba un mechón de cabello de su rostro, que hacía que el corazón de Harry latiera más rápido.

—Hermione—dijo finalmente, rompiendo el silencio.

Ella levantó la mirada, sorprendida.
—Harry, ¿qué haces aquí? Pensé que estarías en la Sala Común con tus deberes.

Harry sonrio con alegría. —Quería hablar contigo. Esta noche es Nochevieja y... bueno, pensé que podríamos hacer algo diferente. Algo especial.

Hermione parpadeó, claramente intrigada. —¿Qué tienes en mente?

—Es una sorpresa— dijo él, encogiéndose de hombros. —Solo prométeme que me acompañarás esta noche.

Hermione lo miró por un momento, tratando de descifrarlo, pero finalmente ascendió. —De acuerdo, Harry. Pero espero que esto no sea una excusa para evitar estudiar.

Harry río. —Confía en mí, no lo es.

Harry pasó el resto del día preparando la sorpresa. Había pedido ayuda a los elfos domésticos para asegurarse de que todo fuera perfecto. La Sala de los Menesteres respondió a sus deseos, transformándose en un lugar cálido y mágico. Las paredes estaban decoradas con guirnaldas de luces doradas que flotaban suavemente, y en el techo brillaban estrellas encantadas que parecían moverse lentamente, como si estuvieran vivas.

En el centro de la sala había una mesa dispuesta con una cena ligera y velas encantadas que cambiaban de color suavemente. Cerca de la chimenea, una alfombra mullida estaba rodeada de cojines, creando un rincón acogedor.

Cuando llegó la noche, Harry fue a buscar a Hermione. Al verla en la Sala Común, su corazón dio un vuelco. Hermione había cambiado su uniforme por un vestido sencillo, pero elegante, de un suave tono azul. Su cabello caía en ondas naturales, y sus ojos brillaban con una mezcla de curiosidad y nerviosismo.

—Estás... hermosa— dijo Harry, sintiéndose torpe al hablar.

Hermione sonrojándose ligeramente. —Gracias, Harry. Ahora diez centavos, ¿a dónde vamos?

—sígueme— respondió él, ofreciéndole su mano.

El reloj de la Torre del Reloj marcaba las diez de la noche cuando Harry y Hermione cruzaron la puerta hacia la Sala de los Menesteres. Los pasillos de Hogwarts, siempre llenos de bullicio y aventuras, ahora estaban envueltos en un profundo y como silencio.

Para Harry, que había optado por quedarse en el castillo, la soledad nunca había sido algo nuevo. Pero esta vez, no estaba solo. Hermione había decidido quedarse con él, y su compañía hacía que el frío del invierno y la vastedad de Hogwarts eran casi irrelevantes.

Un Año Nuevo Para Recordar.Bağımlısı olacağınız hikayeler. Şimdi keşfedin