𝐇𝐀𝐈│Era como jugar a la ruleta rusa con todas las balas cargadas; estaba destinado a que alguna me atravesase el corazón
⎯⎯ Parece que está bien la mayor parte del tiempo, forzando sonrisas y pretendiendo que no es nada ⎯⎯ Sus amatista se lle...
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DEBÍA ESTAR EN LA NUEVA OFICINA QUE SE LE HABÍA ASIGNADO PARA APRENDER MÁS DEL REINO CON VARIOS TUTORES, PERO ELLA se había escapado apenas tuvo la oportunidad para ir hacia la arena donde todos los soldados del Occidente practicaban con la espada.
Necesitaba un rato a solas, lejos de la mirada de todos, juzgándola, criticándola o comparándola con la antigua reina; la reina viuda, Krista. Sabía que la arena estaría vacía porque se acercaba el año nuevo, donde todos los soldados tenían libre para poder pasarlo con sus familias y quienes no tenían se quedaban en el palacio cuidando del castillo.
La espada estaba entre sus manos mientras la albina practicaba con ella. Sus ataques hacia el maniquí de madera eran bruscos y sus músculos tensos pedían descanso, pero ella no se detendría; necesitaba eso.
⎯⎯ ¿Qué haces afuera con este tiempo? ⎯⎯ Jin vio cómo derribaba el maniquí, partiéndolo a la mitad.
⎯⎯ Lo necesitaba.
⎯⎯ No es divertido cuando tu oponente no hace nada más que recibir cortes.
⎯⎯ ¿Acaso te ofreces como contrincante? ⎯⎯ Su respiración era irregular y su cabeza dolía de tanto pensar.
⎯⎯ Vamos, capitana Harrison. Muéstrame de qué estás hecha ⎯⎯ Jin entró a la arena mientras sus ojos escaneaban el estado de su hermana menor.
Sus cabellos blancos estaban llenos de nieve, al igual que su ropa; su cuerpo temblaba por las horas en las que estuvo afuera y por las estocadas que le estaba dando la maniquí.
⎯⎯ Ya no soy capitana.
⎯⎯ Para mí siempre serás. ¿Lista? ⎯⎯ Se colocó en posición, esperándola. No sería brusco en su estado.
⎯⎯ Nací lista ⎯⎯ Cuadró sus hombros y acomodó la espada entre sus dedos. No le importaban las ampollas.
Jin se lanzó sobre Anneliese, que ya lo esperaba, chocando sus espadas y luego empujándolo para ahora ser ella quien lo embistiera. Sin darse cuenta, el albino empezó a usar toda su fuerza al sentir que estaba a nada de perder contra su hermana.
Anneliese no estaba jugando; ella en verdad estaba luchando y él se dio cuenta demasiado tarde. Su espada terminó en la mano de su contraria y Jin en el suelo con la respiración irregular.
⎯⎯ Me rindo. Has mejorado en estos meses y parece que no podré derrotarte.
⎯⎯ Es bueno que reconozcas que soy mejor que tú ⎯⎯ Le extendió la mano para que él se levantara.
Jin no era un mal perdedor, así que tomó su mano para levantarse. Sus rubíes se perdieron en el lindo collar de un sol hecho de oro que colgaba de su cuello y Anneliese, al notarlo, soltó su mano para esconder el collar en su ropa que se había salido mientras peleaban.
⎯⎯ No lo había visto antes.
⎯⎯ El rey me lo regaló. Él tiene un copo de nieve.
⎯⎯ Supongo que tiene un significado.
⎯⎯ Sí. Él será mi sol de verano por siempre, mientras yo seré su invierno por siempre.
⎯⎯ ¿Eso lo decidió porque él es rubio y tú albina? ⎯⎯ Jin sacó el collar escondido y lo giró para leer lo que tenía grabado ⎯⎯ "Yo seré tu sol de verano para siempre, pero el invierno será eterno si te vas"
⎯⎯ Él tiene lo mismo grabado en el suyo.
⎯⎯ ¿Has escuchado lo que dicen últimamente de ustedes? ⎯⎯ preguntó con precaución, pero al ver la mueca en el rostro de su hermana se arrepintió.
⎯⎯ No creo que nada de lo que han dicho últimamente ⎯⎯ Alejó las manos de su hermano y guardó de nuevo el colgante entre su camisa.
⎯⎯ No les creas, él te amaba. Está jodidamente enamorado de ti, Anne. Eres su esposa porque te amaba con todo su ser.
⎯⎯ ¿Para qué enamorarse? Si al final terminan yéndose.
⎯⎯ No creas que no sé lo que has estado pensando ⎯⎯ Arrugó su entrecejo, preocupado por ella ⎯⎯ Pasas la mayoría de tus noches deseando que todo sea igual que antes, pasas la mayor parte de tus días siendo aplastada por la gravedad.
⎯⎯ No sabes nada, Jin, y es mejor que no te metas ⎯⎯ Se alejó de allí sin darse cuenta de que un ave dorada estaba observándolos desde hace un buen tiempo, llena de nieve sobre sus doradas plumas.
⎯⎯ Le llamo, solo para saber cómo está. Está despierta a las 3 AM, dando vueltas en su cama. Ella dice: " No sólo estoy pasando un mal momento".
Jin sabía que estaba allí; lo había visto observar a su hermana en silencio desde una esquina donde la nieve caía sobre él, pero no se fue. El ave bajó hacia él y no tardó en convertirse en un humano: el rey del imperio, Heinrey.
⎯⎯ Me rompería en pedazos si no estuviera aquí.
Jin se quitó su capa y la colocó sobre el hombre desnudo que estaba muriendo en agonía por la ausencia de su reina. Anneliese y Heinrey podían compartir cama, comedor y tiempo; era como estar juntos, pero al mismo tiempo estar lejos.